El hábito que más protege al cerebro: neurólogo revela fórmula secreta para evitar fallos de memoria
El experto David Pérez Martínez advierte que los procesos neurodegenerativos pueden iniciarse entre 20 y 30 años antes de que aparezcan los primeros síntomas, lo que complica enormemente su investigación y tratamiento. Según el neurólogo, la prevención debe comenzar décadas antes para ser efectiva, y destaca el papel crucial del movimiento diario en la generación de neuronas, la mejora de la memoria y la plasticidad cerebral.
Origen desconocido de las demencias
El origen de las demencias, como el Alzheimer, continúa siendo un misterio para la ciencia, lo que dificulta el desarrollo de terapias efectivas. Pérez Martínez compara esta situación con la de las enfermedades infecciosas antes del descubrimiento de los patógenos, afirmando que "al desconocer sus causas no puede haber herramientas para desarrollar tratamientos eficaces". Añade que, aunque se han identificado factores como la acumulación de proteínas en el cerebro y los elementos genéticos, aún faltan muchas piezas del rompecabezas desde el inicio del proceso.
Avances en diagnóstico y tratamiento del Alzheimer
En los últimos años, se han producido avances significativos en el diagnóstico del Alzheimer. Anteriormente, el diagnóstico era probabilístico, con tasas de error cercanas al 30%, pero la incorporación de biomarcadores en sangre ha permitido alcanzar una precisión superior al 95%. Además, se han desarrollado nuevos fármacos dirigidos a la proteína amiloide, que pueden retrasar la aparición de síntomas moderados y graves, marcando el inicio de una nueva etapa en el manejo de esta enfermedad.
El ejercicio físico como fórmula secreta
Entre todas las estrategias preventivas, el ejercicio físico emerge como la más relevante. Pérez Martínez subraya que si tuviera que elegir solo un elemento, sería fomentar la actividad física y evitar el sedentarismo, aunque recomienda seguir una estrategia multimodal. No es necesario realizar actividad intensa para obtener beneficios; actividades cotidianas como caminar, usar escaleras o realizar tareas domésticas ya contribuyen a la salud cerebral. El especialista señala que, aunque la Organización Mundial de la Salud recomienda 10.000 pasos diarios, a partir de 3.000 ya se observan efectos positivos.
Prevención desde edades tempranas
Los expertos coinciden en que la prevención del deterioro cognitivo debe iniciarse desde la infancia. Factores como la educación, la estabilidad emocional, la vida social y la ausencia de consumo de sustancias influyen significativamente en la salud cerebral futura. A lo largo de la vida, mantener hábitos saludables es crucial:
- Evitar el sobrepeso y la obesidad.
- No fumar y limitar el consumo de alcohol.
- Estimular la actividad cognitiva regularmente.
Incluso en edades avanzadas o en personas ya diagnosticadas, estas medidas pueden mejorar el pronóstico y la calidad de vida.
Impacto del ejercicio en el cerebro
El ejercicio físico favorece la neurogénesis, especialmente en el hipocampo, una región clave para la memoria y el aprendizaje. También estimula la formación de nuevos vasos sanguíneos y mejora el suministro de oxígeno y nutrientes al cerebro. Asimismo, contribuye a la plasticidad cerebral y tiene efectos antiinflamatorios. Pérez Martínez explica que "también parece tener un efecto beneficioso sobre la plasticidad sináptica" y regula moléculas asociadas al deterioro cognitivo.
El estudio Finger ha demostrado que una combinación de ejercicio, dieta saludable, entrenamiento cognitivo y control de factores de riesgo vascular puede mejorar o mantener la función cognitiva en personas mayores. Existe una relación dosis-respuesta: a mayor cantidad e intensidad de ejercicio, mayores beneficios, aunque incluso niveles bajos de actividad aportan ventajas significativas.
Dieta y otros factores de riesgo
Además del ejercicio, una dieta de tipo mediterráneo, rica en aceite de oliva, legumbres, frutos secos y pescado azul, se asocia con una mejor salud cerebral. Por el contrario, el consumo de ultraprocesados, grasas saturadas, alcohol y tabaco incrementa el riesgo de desarrollar demencia. Mantener un estilo de vida equilibrado y activo es fundamental para proteger el cerebro a lo largo de toda la vida.



