Un psicólogo santandereano convierte historias clínicas en literatura sobre la fragilidad humana
Psicólogo santandereano lleva historias clínicas a la literatura

La consulta psicológica como fuente de narrativa literaria

La ansiedad, el abandono, el abuso, la culpa y los silencios familiares atraviesan Mi paciente y yo, la obra en la que el psicólogo santandereano Neguib Jolianis Navarro convierte historias inspiradas en su experiencia clínica en una mirada íntima, ética y conmovedora sobre la fragilidad humana.

Historias que merecen ser contadas éticamente

Cuando se le pregunta al psicólogo cuál de todas las historias lo marcó más durante la escritura, su respuesta no va hacia el caso más ruidoso ni hacia la anécdota más fácil de recordar, sino hacia una zona mucho más áspera de la sensibilidad. "Para mí todas son significativas y especiales pero siento que 'Agujas' es una visión cruda de esos pequeños seres que intentamos no ver", explica Navarro.

El libro nace de una certeza: hay dolores que la sociedad aprende a rodear para no tener que nombrarlos. Está escrito desde la experiencia de un hombre que ha pasado años escuchando lo que otros callan. En ese sentido, "Agujas" no solo sería uno de los relatos del libro: sería también una especie de declaración de principios.

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Un proceso creativo de cinco años

La idea empezó a rondar a Navarro hace cerca de cinco años, cuando comenzó a repetir en su círculo cercano que llevaba demasiadas historias en la cabeza, historias construidas durante más de treinta y dos años de trabajo como psicólogo. De esa acumulación de voces, escenas y emociones fue surgiendo una necesidad distinta.

"Esta experiencia de consulta me hizo llegar a escribir un libro que no busca 'curar' al lector, sino acompañarlo", afirma el autor. "A través de estas crónicas, nos recuerda que detrás de cada 'paciente' hay una historia que merece ser contada éticamente".

La frontera entre literatura y experiencia clínica

Navarro se mueve hacia la escucha. Su libro no busca ofrecer soluciones, sino abrir una conversación sobre las grietas que atraviesan la experiencia de vivir. Por eso insiste en que se trata de "historias ocultas" de consulta y de vida: relatos nacidos de experiencias reales, pero trabajados desde una escritura que no traiciona la ética profesional.

"Me centro en 'historias ocultas' de consulta y vida porque en ellas, resguardando totalmente la ética profesional pretendiendo generar una crónica testimonial literaria", explica el psicólogo. Allí aparece uno de los rasgos más interesantes del proyecto: su lugar fronterizo entre literatura, memoria emocional y experiencia clínica.

Exponer la humanidad del terapeuta

Navarro sabe que la tradición clínica, la cultura profesional y ciertas formas de autoridad todavía empujan a muchos especialistas a ocultar su propia humanidad. Sin embargo, el libro parece escrito justamente contra esa máscara.

"En el vínculo terapeuta paciente se prevé bajo el modelo tradicional una interacción fría y rígida, pero esto está muy alejado de la realidad", señala el autor. "Hoy día la práctica nos permite una relación empática y dinámica que pretende que el psicólogo sea un sujeto partícipe de dicha interacción pero humano".

Una de las afirmaciones más reveladoras del doctor llega cuando habla de lo que suele decirles a algunos pacientes después de haber construido confianza: "Ustedes pagan para que yo aprenda".

Las heridas más recurrentes en consulta

El consultorio, en la mirada de Navarro, es una caja de resonancia de aquello que la sociedad está haciendo con sus propios cuerpos y emociones. "Hoy día la principal causa de consulta para mí son los trastornos o cuadros de ansiedad, estrés y depresión", revela.

En ese sedimento reaparecen, una y otra vez, las heridas más antiguas: "Mis pacientes llegan principalmente con dos heridas, las heridas de abandono y las heridas causadas por situaciones de abuso y maltrato". Esa materia emocional encuentra uno de sus núcleos más fértiles en el tema de los secretos.

Los secretos que enferman

No es casual: toda consulta psicológica, en el fondo, se arma alrededor de algo que no ha podido decirse del todo. Navarro lo plantea en términos amplios, como una estructura profunda de la experiencia humana.

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"El ser humano es un ser integral", explica el psicólogo. "Pero es allí de acuerdo a la conjunción de todos estos factores donde los secretos familiares, personales y los vivenciales toman fuerza y pueden generar daño 'trauma', represiones si no es acordemente enfrentado".

Luego lo condensa con una contundencia que parece salida de uno de sus relatos: "Todos los secretos del corazón, los que incluyan emociones internas, los que generan represión, los secretos de abuso, maltrato, descuido y abandono, porque no sólo laceran la vida emocional, laceran también el cuerpo generando somatizaciones".

La familia como espacio complejo

En esa línea, una de las observaciones más certeras del libro apunta a la familia: ese lugar que debería proteger, pero que muchas veces también juzga, encubre o hiere. De allí se desprende otra de las reflexiones centrales del autor.

"Resulta más fácil abrirse con un desconocido precisamente por eso, por el hecho de saber que no hace parte de nuestro contexto, que no nos va a juzgar ni señalar", analiza Navarro. "La familia va a generar un sesgo de conveniencia, rechazo o podría tomar partida ante lo que se le está comentando".

Un espejo de la sociedad colombiana

También ahí aparece el libro como un espejo de la sociedad colombiana. No porque pretenda explicarla del todo, sino porque deja ver algunos de sus nervios más sensibles: la violencia íntima, los pactos de silencio, la fragilidad mal entendida, la costumbre de sobrevivir sin procesar del todo el daño.

En ese punto, Navarro hace una lectura que trasciende el consultorio y toca algo más colectivo: "Una enseñanza que siempre he entendido es la gran capacidad que tenemos los colombianos para ser resilientes, esto es admirable".

A eso se suma otra observación: el país oye todos los días historias de dolor, pero no necesariamente ha aprendido a escuchar lo que esas historias significan. "Voy a ser muy honesto frente a lo que percibo como colombiano, el país está todos los días escuchando y viviendo historias incómodas", reflexiona el autor.

Una ética de la mirada

Mi paciente y yo... Historias ocultas de consulta y vida construye algo más que una compilación de historias inspiradas en la consulta psicológica. Lo que propone es una ética de la mirada: una forma de acercarse al sufrimiento sin explotarlo, de nombrar la herida sin convertirla en espectáculo, de entender que detrás de cada conflicto hay una biografía entera pidiendo sentido.

Quizá por eso, cuando Navarro habla de lo que le dejó revisar estas experiencias para convertirlas en libro, su respuesta suena menos a balance profesional que a aprendizaje vital: "Me dejó el entender que cada consulta deja algo de aprendizaje y experiencia, que este aprendizaje me debe llevar a intentar ser cada vez mejor como persona".

Y acaso esa sea la nota que queda vibrando al final de la lectura. No la del especialista que dicta sentencia, sino la del hombre que, después de escuchar durante años el temblor de otros, decide contar esas vidas sin traicionarlas.