Los niños fueron los grandes protagonistas de una jornada de salud liderada por la Universidad de Santander (UDES) en el Colegio Niño Jesús de Praga. La celebración del Día del Niño se transformó en una oportunidad para enseñar sobre el cuidado de la audición a través del juego y la interacción.
Jornada de salud y prevención auditiva
Estudiantes del programa de Fonoaudiología de la UDES llegaron al colegio con una misión clara: acercar a los más pequeños al conocimiento de su propio cuerpo, específicamente al valor de la audición. No lo hicieron desde la rigidez de una clase tradicional, sino desde el lenguaje que mejor entienden los niños: el juego.
Entre actividades lúdicas y momentos de interacción, los participantes descubrieron que el oído no solo sirve para escuchar sonidos, sino que es clave para aprender a hablar, comunicarse y relacionarse con el mundo. Cada dinámica despertó preguntas, risas y conciencia sobre la importancia del cuidado auditivo.
Recomendaciones para el cuidado del oído
Los futuros profesionales de la salud compartieron recomendaciones sencillas pero esenciales: limpiar únicamente la parte externa del oído después del baño, evitar introducir objetos que puedan causar daño, alejarse de ruidos fuertes o del uso prolongado de audífonos a alto volumen, y reconocer señales de alerta como dolor, picazón o sensación de oído tapado.
Estas enseñanzas se integraron en juegos y actividades que permitieron a los niños apropiarse de ellas de manera natural. Así, mientras celebraban su día, también aprendían a cuidarse.
Importancia de la prevención desde la infancia
La jornada dejó ver la importancia de sembrar hábitos saludables desde la infancia, etapa donde las prácticas de autocuidado comienzan a arraigarse, marcando el camino hacia una vida más consciente y saludable. Además, evidenció el valor del trabajo conjunto entre la escuela y los profesionales en formación, creando espacios que educan y protegen.
Al final del día, entre despedidas y sonrisas, quedó claro que celebrar la niñez también implica protegerla. En cada oído cuidado, en cada hábito aprendido, se construye una mejor forma de escuchar el mundo y de habitarlo.



