Relaciones tóxicas: expertos revelan señales de alerta y cómo identificar vínculos dañinos
Aunque en Colombia el 14 de febrero no es una fecha tan popular como en otras partes del mundo, muchas parejas y amigos aprovechan el Día de San Valentín para expresar su cariño. Sin embargo, esta conmemoración también sirve como oportunidad para recordar que no todas las relaciones, ya sean de pareja o de amistad, son sanas. En algunos casos, pueden tener un impacto negativo profundo en quienes las viven y convertirse en vínculos difíciles de romper.
El impacto de las relaciones tóxicas en la vida cotidiana
Para Jaime Humberto Moreno Méndez, director del doctorado en Psicología de la Universidad Católica de Colombia, las relaciones que se vuelven intensas y comúnmente se describen como tóxicas terminan influyendo directamente en la vida cotidiana y en el estado de ánimo de las personas involucradas.
"Como coartan la libertad, las personas empiezan a sufrir la relación al sentirse dentro de un patrón de dominación y sumisión. Este tipo de situación también termina afectando la autoestima y el rendimiento laboral", explica Moreno.
El experto añade que en casos extremos, la pareja controladora puede impedir actividades como estudiar, trabajar o visitar a la familia, limitando así el acceso a otras fuentes de gratificación necesarias para una vida equilibrada. No romper estos vínculos puede llevar a desarrollar cuadros de ansiedad, depresión, baja autoestima y dificultades en las relaciones interpersonales.
Señales de alerta que no deben ignorarse
Según los expertos consultados, existen señales claras que indican cuando una relación se ha vuelto tóxica:
- Comunicación mediada por gritos de manera recurrente
- Exigencia de compartir toda la información personal, incluidas contraseñas
- Disminución significativa del tiempo de calidad en pareja
- Relaciones que avanzan demasiado rápido con promesas tempranas
- Necesidad constante de contacto y sensación de fusión donde la individualidad se diluye
- Aislamiento progresivo de amigos y familiares
- Desvalorización encubierta en bromas y lenguaje pasivo-agresivo
Germán Estrada Mariño, psicólogo clínico con más de 20 años de experiencia, aclara que muchas relaciones dañinas no empiezan con maltrato evidente, sino con una intensidad profunda que suele confundirse con amor.
Cuando el control se disfraza de amor
En muchas ocasiones, conductas como los celos, el control o la necesidad constante de saber dónde está la otra persona suelen confundirse con cuidado y atención. Jorge Palomino, profesor del Departamento de Estudios Culturales de la Universidad Javeriana, señala que en algunos casos los celos se interpretan como una señal de importancia dentro de la relación.
"Se suelen dar explicaciones que terminan convenciendo a la víctima de que estos episodios son una manifestación de amor", afirma Palomino.
Moreno subraya que esto ocurre porque se tiende a romantizar la relación de una manera que no es real. "Pueden surgir creencias distorsionadas al pensar que estas actitudes se dan porque la otra persona está pendiente de mí o me controla y, entonces, me ama".
Estrada añade que "los celos excesivos y el control no nacen del amor, sino del miedo, la inseguridad y la incapacidad de autorregularse emocionalmente. El amor sano, en contraste, se basa en confianza y diferenciación".
Nuevos riesgos en la era digital
En la era digital, aunque han surgido herramientas que facilitan la vida cotidiana, también se han incorporado nuevos riesgos para las relaciones. Moreno señala que existen formas sutiles que configuran maltrato emocional en la pareja:
- Exigir contraseñas de correo electrónico o redes sociales
- Solicitar que se comparta el historial de navegación o el rastreo por GPS
- Enojarse cuando no hay una respuesta inmediata a los mensajes
- Revisar los "me gusta" en redes sociales y convertirlos en motivo de conflicto
Dependencia emocional y manipulación
Muchas conductas no solo se confunden con amor, sino que también se mantienen por la esperanza de que la otra persona cambie y por la existencia de una dependencia emocional que dificulta romper ese círculo vicioso.
Estrada explica que las personas con apego ansioso o desorganizado suelen interpretar esa intensidad emocional como una forma de seguridad, cuando en realidad se trata de dependencia. "Un ejemplo frecuente es el love bombing: al inicio hay atención excesiva, mensajes permanentes, idealización y planes de vida inmediatos".
Moreno complementa que esta dependencia es un patrón de comportamiento caracterizado por una necesidad afectiva intensa que una persona desarrolla hacia su pareja. "La persona termina asumiendo patrones de comportamiento de sumisión, incluso de forma obsesiva, en torno a su pareja, y presenta un miedo intenso al abandono".
Cómo salir de una relación tóxica
Esta puede ser una de las preguntas más difíciles de responder. "Salir de una relación tóxica no es solo una decisión racional. Muchas personas están atrapadas en lo que llamamos vínculo traumático", indica Estrada.
Para Moreno, el primer paso para reconocer que una relación no es sana y comenzar a tomar decisiones que prioricen el bienestar es identificar cuándo el vínculo va en contravía de los propios valores y de aquello que es importante para la persona, cuándo no hay respeto o cuándo la relación impide avanzar en los proyectos personales.
Ante este tipo de situaciones, la recomendación unánime es buscar ayuda profesional. Los psicólogos cuentan con herramientas para acompañar a las personas en el proceso de salir de relaciones dañinas, ya sea a través de terapia individual o de pareja.
"En terapia de pareja enseñamos que el amor no es solo un sentimiento, sino también una decisión consciente de crecer, de cambiar y de querer ser mejor para amar mejor", concluye Estrada.