La crisis de salud en Colombia: un problema económico y de gestión
Crisis de salud en Colombia: problema económico y de gestión

En los últimos años, el sistema de salud colombiano ha sido uno de los temas más debatidos en el país. Han surgido numerosos expertos que opinan sobre sus bondades y defectos. Sin ser perfecto, como algunos afirmaban, era menos malo de lo que otros sostenían. Incluso yo, sin ser especialista, he escrito varias columnas tratando de influir en las reformas que se han intentado. Ahora, nuevamente busco, con objetividad y argumentos, llamar la atención de los lectores y de los tomadores de decisiones sobre los problemas reales que enfrentan los colombianos: un acceso a la salud cada vez más complejo y costoso.

Datos alarmantes sobre el gasto en salud

Un estudio reciente de Fórmula Algebra revela que el gasto de bolsillo de los pacientes en Colombia aumentó un 57% entre 2022 y 2025, principalmente por la falta de medicamentos. Las acciones de tutela en salud crecieron cerca del 18%, pasando de aproximadamente 265.000 a más de 312.000 casos. En 2025, las PQRS se incrementaron un 79% en comparación con 2022. Estas cifras evidencian una crisis que no puede ignorarse.

El problema económico como raíz

No me centraré en si el sistema anterior era bueno o malo, o si debía reformarse. Lo cierto es que el sistema cambió, nos guste o no. Ahora debemos pensar en las reformas necesarias para mejorar la situación, aprovechando nuestras fortalezas. Sin duda, el problema de la salud empieza y termina con una gran limitante: la económica. La Constitución y los jueces pueden declarar la salud como un derecho fundamental, pero este solo es efectivo si el país cuenta con los recursos para financiarlo. Ya sea con aseguramiento o con un sistema estatal, el problema siempre serán los recursos. El Estado debe definir cuánto y qué puede pagar en salud. Ignorar esto nos llevará a una eterna mentira o a una deuda impagable, como ha ocurrido en los últimos 30 años. La sostenibilidad debe ser un pilar fundamental.

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El aseguramiento como herramienta de control

Desde mi perspectiva, el aseguramiento es la mejor forma de controlar el riesgo de costos excesivos por enfermedades futuras. Esto requiere que el asegurador conozca bien a sus afiliados y que, mediante atención primaria, se impacte la carga de enfermedad evitable. En esto, el sistema colombiano estaba fallando. El nuevo sistema debe fortalecer la prevención y la atención primaria.

Infraestructura y profesionales de la salud

Es un hecho que en muchas regiones del país, tener un carnet de una EPS no garantiza la atención, porque no existe infraestructura ni profesionales de la salud. El Estado debe solucionar este problema. Existen ejemplos de innovación social y trabajo público-privado, como el programa Hospital Padrino de la Fundación Valle del Lili, que demuestran que hay formas rápidas y no tan costosas de resolverlo.

Un sistema completamente público no es la solución

No creo que un sistema completamente público sea bueno para Colombia. No contamos con las capacidades de gestión del riesgo individual y por cohortes que tienen las EPS. Además, se desaprovecharían las capacidades de innovación ya instaladas, como las IPS de alta complejidad de talla mundial. Para que el Estado esté listo para un sistema netamente público faltan años y recursos que no tenemos. Por eso, espero que los candidatos presidenciales aborden este problema con sensatez y no sigan jugando con la salud de los colombianos.

Los más afectados: los pobres

Los colombianos que más sufren con un mal sistema de salud no son los más ricos, sino los más pobres. Ellos se ven obligados a esperar para recibir atención o a pagar con recursos que no tienen medicamentos y servicios mínimamente dignos para cuidar su salud y la de sus seres queridos.

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