En medio de la rendición de cuentas del año 2025 del Hospital Universitario de Santander, su gerente, Ricardo Hoyos, expuso cifras alarmantes sobre la situación financiera del sistema de salud en Colombia. Según sus declaraciones, las Entidades Promotoras de Salud (EPS) mantienen una deuda cercana a los 354.000 millones de pesos con la institución, una cantidad que refleja la gravedad de la crisis que enfrenta el sector.
Deudas que persisten
Hoyos fue enfático al señalar que, aunque el hospital no enfrenta un riesgo fiscal que obligue a un cierre temporal, las deudas son significativas y el panorama es complejo. Además del monto adeudado por las EPS, existe otra deuda de aproximadamente 12.000 millones de pesos por parte de la Administradora de los Recursos del Sistema General de Seguridad Social en Salud (Adres), la cual data desde agosto del año anterior hasta la fecha.
El gerente destacó que, pese a las dificultades, la institución continúa trabajando para mejorar la prestación de servicios y garantizar resultados financieros más sólidos. En ese sentido, mencionó la implementación de herramientas digitales para optimizar procesos asistenciales y administrativos, como la sistematización de la historia clínica electrónica.
Esfuerzos por recuperar cartera
Ricardo Hoyos también resaltó que el hospital ha mostrado un buen desempeño en la recuperación de cartera, y que el Gobierno Nacional ha respaldado cada decisión en este camino. Sin embargo, advirtió que, aunque el promedio mensual de ingresos pasó de 27 mil millones en 2024 a 47 mil millones actualmente, esto no se traduce en utilidades debido a los altos costos de producción, y la recuperación efectiva de la cartera sigue siendo un desafío.
Crisis se extiende a otras instituciones
La situación del Hospital Universitario de Santander no es un caso aislado. La Liga Colombiana Contra el Cáncer, por ejemplo, anunció la suspensión temporal de sus servicios a partir del 5 de mayo, debido a las dificultades en el flujo de recursos y la cartera pendiente de los aseguradores. Asimismo, la Clínica Universitaria Juan N. Corpas redujo drásticamente su atención por la falta de pagos, dejando a sus empleados sin salarios durante varios meses.
Ante este panorama, el ministro de Salud, Guillermo Jaramillo, fue consultado por periodistas sobre el cierre de clínicas, pero su respuesta fue evasiva: simplemente deseó un buen día y se retiró sin dar explicaciones, lo que generó malestar entre los presentes.
La crisis del sistema de salud en Colombia continúa profundizándose, con deudas multimillonarias que afectan la operación de hospitales y clínicas, poniendo en riesgo la atención de miles de pacientes.



