Crisis de insulina afecta a niños con diabetes tipo 1 en Tunja, Boyacá
La ciudad de Tunja, capital del departamento de Boyacá, vuelve a ser escenario de una situación alarmante que ya había sido denunciada meses atrás: niños con diabetes tipo 1 enfrentan nuevamente una grave escasez de insulina y de insumos indispensables para su tratamiento médico. Las farmacias encargadas de la distribución no han suministrado las dosis correspondientes a los meses de enero ni febrero de 2026, generando una creciente preocupación entre las familias afectadas.
Una problemática recurrente que pone en riesgo vidas infantiles
En julio del año 2025, padres de familia ya habían denunciado públicamente la falta de insulina para sus hijos con diabetes. Tras obtener visibilidad mediática en ese momento, las Entidades Promotoras de Salud (EPS) aceleraron temporalmente la entrega de los medicamentos. Sin embargo, siete meses después, la crisis ha regresado con mayor intensidad. La última entrega registrada ocurrió el 28 de diciembre de 2025, y desde esa fecha los pacientes no han recibido los cartuchos de insulina ni las agujas necesarias para la aplicación correcta del tratamiento.
Los casos más críticos identificados corresponden a dos menores: María Fernanda, de apenas 3 años de edad, y Mariana, de 7 años. Ambas dependen actualmente de la solidaridad de otros pacientes insulinodependientes o de la compra de dispositivos alternativos que no garantizan las dosis exactas requeridas por su condición médica. Esta situación irregular provoca riesgos significativos de hipoglucemias o hiperglucemias, afectando de manera grave su salud y calidad de vida a corto y largo plazo.
Fallas sistémicas en EPS y farmacias colapsadas
Las dos menores son pacientes de las EPS Sanitas y Famisanar, siendo esta última una entidad actualmente intervenida por el gobierno nacional. En el caso específico de Famisanar, los padres deben acudir a la farmacia Discolmex, donde la situación se torna aún más compleja y desesperante: las familias llegan desde las 3 de la mañana para intentar alcanzar uno de los apenas 100 turnos diarios disponibles, pero al final reciben sistemáticamente la misma respuesta: "los medicamentos están pendientes de entrega".
Este preocupante panorama refleja no solo una crisis localizada en Tunja, sino un problema estructural que se extiende a varias regiones de Colombia. En el año 2026, numerosas familias continúan esperando la entrega de tratamientos vitales para sus hijos con diabetes, mientras la incertidumbre y la indignación crecen frente a un sistema de salud que no logra garantizar lo más básico: la vida y el bienestar de los pacientes crónicos. La falta de insulina representa una amenaza directa para la supervivencia de estos niños, exponiendo las profundas fallas en la cadena de suministro médico a nivel nacional.