Cinco estudiantes intoxicadas con clonazepam en San Gil: alerta por acceso a medicamentos controlados
Intoxicación con clonazepam en estudiantes de San Gil

Cinco estudiantes intoxicadas con clonazepam en San Gil: alerta por acceso a medicamentos controlados

Un preocupante episodio de intoxicación masiva se registró en el Colegio Nacional San José de Guanentá de San Gil, Santander, donde cinco adolescentes de entre 14 y 16 años requirieron atención médica de urgencia tras consumir clonazepam, un medicamento psicotrópico de venta controlada, durante la jornada escolar del pasado miércoles 18 de febrero.

Emergencia médica en el Hospital Regional de San Gil

Las estudiantes fueron trasladadas de inmediato al Hospital Regional de San Gil presentando síntomas compatibles con intoxicación por clonazepam, incluyendo mareos, náuseas, debilidad muscular y somnolencia pronunciada. Según los reportes médicos, dos jóvenes adicionales también fueron llevadas a la institución hospitalaria por episodios de desmayo, aunque en esos casos específicos los exámenes de laboratorio no lograron confirmar la ingesta de la sustancia psicotrópica.

El personal médico actuó con rapidez para estabilizar el estado de salud de las cinco adolescentes afectadas, quienes recibieron tratamiento oportuno para contrarrestar los efectos del medicamento. Este incidente ha encendido las alarmas sanitarias y educativas sobre el acceso de menores de edad a sustancias de uso médico restringido y ha reabierto el debate sobre el consumo experimental de fármacos en entornos escolares.

¿Qué es el clonazepam y por qué representa un peligro?

La psiquiatra infantil Adriana Marcela Porras, profesora de Medicina de la Universidad de Santander (UDES), explicó que el clonazepam es un psicofármaco perteneciente al grupo de las benzodiazepinas con múltiples usos médicos legítimos, incluyendo el tratamiento de trastornos de ansiedad, esquizofrenia y epilepsia. Sin embargo, la especialista enfatizó que su administración debe ser exclusivamente bajo prescripción y supervisión médica.

"Los síntomas por consumo sin supervisión médica pueden variar significativamente según la dosis ingerida", advirtió la doctora Porras. "En casos agudos, las manifestaciones pueden ir desde somnolencia hasta depresión respiratoria, lo que convierte a este medicamento en una sustancia de alto riesgo cuando se usa fuera de un contexto clínico controlado".

Investigación sobre el origen del medicamento

Según el comunicado oficial emitido por el rector José Antonio Ballesteros, las pastillas de clonazepam habrían sido entregadas a las estudiantes por una persona ajena al plantel educativo, a través de un portón lateral que no forma parte de los accesos oficiales y que normalmente permanece cerrado. El hecho ocurrió durante el horario escolar, lo que ha generado cuestionamientos sobre los protocolos de seguridad en la institución.

Paralelamente, varios padres de familia han denunciado que este tipo de sustancias controladas estarían siendo comercializadas en los alrededores de diversos colegios de San Gil, ampliando la preocupación más allá de este caso específico y planteando interrogantes sobre posibles redes de distribución informal de medicamentos de uso restringido.

Respuesta institucional y medidas preventivas

Las autoridades sanitarias y judiciales de San Gil han iniciado una investigación exhaustiva para determinar:

  • Cómo ingresó exactamente el medicamento al colegio
  • Bajo qué circunstancias específicas fue consumido por las estudiantes
  • Qué responsabilidades individuales e institucionales se derivan del caso

Por su parte, el colegio anunció el refuerzo inmediato de sus medidas de seguridad perimetral y el desarrollo de acciones de autocuidado y prevención del consumo de sustancias, en coordinación con las autoridades locales de salud y educación.

Enfoque preventivo desde la psiquiatría infantil

Para la psiquiatra Adriana Marcela Porras, este tipo de incidentes exige una respuesta que trascienda la reacción inmediata. "Siempre es preferible la prevención universal", afirmó la especialista, quien subrayó que los adolescentes representan una población particularmente vulnerable al consumo experimental de sustancias.

La doctora Porras propuso un enfoque integral que incluya:

  1. Fortalecimiento de habilidades para la vida: Cada joven debe desarrollar capacidad para establecer una adecuada toma de decisiones y resistencia a influencias negativas.
  2. Trabajo en autoestima y autoconcepto: Desde edades tempranas, los estudiantes necesitan construir una imagen positiva de sí mismos.
  3. Creación de espacios de esparcimiento saludable: Deporte, talleres artísticos y actividades recreativas que ocupen el tiempo libre de los jóvenes.

Este episodio en San Gil deja una lección clara: el acceso indebido a medicamentos de uso controlado no constituye únicamente un problema de salud pública, sino que involucra dimensiones educativas, familiares y de seguridad comunitaria. La respuesta efectiva, como señalan los expertos, debe ser integral, coordinada y sostenida en el tiempo para proteger adecuadamente a la población adolescente.