Legalización de marihuana en EE.UU.: ¿Fracaso o llamado a ajustes regulatorios?
Legalización marihuana EE.UU.: ¿Fracaso o ajustes necesarios?

Legalización de marihuana en EE.UU.: Balance complejo tras 13 años

Hace trece años, Colorado y Washington marcaron un hito histórico al convertirse en los primeros estados estadounidenses en autorizar el uso recreativo de la marihuana. Lo que comenzó como un experimento para desmontar políticas prohibicionistas, hoy enfrenta un escrutinio crítico. La mayoría de los estadounidenses reside actualmente en estados donde comprar y consumir cannabis es legal, con un mercado que superó los 30.000 millones de dólares en ventas durante 2024. Sin embargo, lo que se presentó como una alternativa relativamente inocua ha revelado consecuencias inesperadas que obligan a reevaluar el modelo.

Consumo se triplica y supera al alcohol

Las cifras evidencian una transformación radical en los patrones de consumo. Según la Encuesta Nacional sobre el Uso de Drogas y la Salud de SAMHSA, el número de usuarios diarios de marihuana se triplicó en seis años, pasando de seis millones a dieciocho millones. Este dato contrasta drásticamente con los registros de principios de los años noventa, cuando apenas un millón de personas reportaba su uso habitual. Por primera vez en la historia, hay más estadounidenses que consumen cannabis diariamente que aquellos que ingieren alcohol, marcando un punto de inflexión en la cultura del consumo de sustancias.

Problemas de salud pública emergentes

El aumento exponencial del consumo no ha sido inocuo. La adicción al cannabis, antes considerada marginal, afecta actualmente a una de cada diez personas que lo consumen, proporción similar a la del alcohol. Anualmente, aproximadamente 2,8 millones de estadounidenses sufren el síndrome de hiperémesis cannabinoide, caracterizado por vómitos severos y dolor abdominal, condición poco conocida incluso entre profesionales médicos.

Los hospitales reportan incrementos alarmantes en casos de paranoia aguda y trastornos psicóticos asociados al consumo. En las carreteras, los accidentes de tránsito protagonizados por conductores bajo los efectos de la marihuana se han vuelto más frecuentes, sumándose al ya establecido problema del alcohol al volante. Estos fenómenos han convertido al cannabis en un problema de salud pública que exige correcciones urgentes.

Potencia del THC: factor crítico

La marihuana contemporánea difiere radicalmente de la de décadas anteriores. Mientras en los años noventa el contenido promedio de THC rondaba el 4%, actualmente algunos productos superan el 90% de concentración. Esta potencia extrema incrementa significativamente los riesgos de dependencia y trastornos mentales, creando una sustancia sustancialmente más peligrosa que la que consumían generaciones anteriores.

Postura del New York Times y propuestas regulatorias

En un gesto notable, la junta editorial del New York Times, que originalmente defendió la legalización, publicó recientemente una suerte de mea culpa. Sin abogar por el regreso al prohibicionismo, el diario reconoce que muchas predicciones iniciales fueron erróneas y propone un enfoque de "tolerancia a regañadientes".

Entre las soluciones planteadas destacan:

  • Imposición de impuestos federales similares a los del alcohol y tabaco
  • Restricciones a productos con niveles extremos de THC
  • Controles más severos sobre publicidad y promesas médicas falsas
  • Mayor intervención federal para evitar desregulación estatal excesiva

El editorial subraya que criminalizar nuevamente el consumo sería contraproducente, especialmente considerando el impacto desproporcionado que tuvo la guerra contra las drogas en comunidades vulnerables. Sin embargo, advierte que Estados Unidos "se le fue la mano" al legalizar sin regular efectivamente.

Panorama internacional: Europa y América Latina

La experiencia comparada revela desafíos similares a nivel global. En Europa, el cannabis sigue siendo la sustancia ilegal más consumida, con aproximadamente 22 millones de usuarios adultos. La potencia del producto se ha duplicado desde principios de los años 2000, asociándose a mayores consultas por ansiedad, psicosis aguda y dependencia.

En América Latina, Uruguay -pionero en legalización recreativa- logró reducir parcialmente el mercado ilegal y mantener estable el consumo adolescente, pero enfrenta aumentos en adultos y reconoce la necesidad de reforzar prevención. Colombia, México y Argentina avanzan en debates fragmentados, con énfasis en uso medicinal pero capacidades limitadas para evaluar impactos sanitarios a largo plazo.

Conclusión: ajustes necesarios

El consenso emergente entre expertos y organismos internacionales sugiere que el problema no radica en la legalización per se, sino en la calidad de la regulación. Los modelos más permisivos tienden a concentrar el consumo en una minoría de usuarios intensivos, amplificando los costos en salud pública. El desafío actual, tanto para Estados Unidos como para otros países, consiste en corregir los excesos regulatorios antes de que los costos sanitarios superen los beneficios sociales prometidos, manteniendo la legalidad pero con controles más estrictos y fundamentados en evidencia científica.