Liquidación de EPS ordenada por Petro: impactos en 12 millones de usuarios y riesgos en atención médica
La decisión del presidente Gustavo Petro de proceder con la liquidación de las EPS en situación de quiebra ha generado una profunda incertidumbre entre millones de colombianos, quienes se preguntan cómo afectará esta medida su acceso a los servicios de salud. Aunque el anuncio aún carece de una hoja de ruta detallada, los análisis disponibles indican que el proceso no sería inmediato ni total, sino que se desarrollaría en dos fases con efectos diferenciados según el tipo de afiliado.
Primera fase: EPS intervenidas con más de 12 millones de usuarios
La primera etapa de liquidación se centraría en las EPS que actualmente se encuentran intervenidas por el Gobierno. Estas entidades incluyen:
- Emssanar
- Savia Salud
- Asmet Salud
- Nueva EPS
- SOS (Servicio Occidental de Salud)
- Famisanar
- Capresoca
- Coosalud
Estas ocho EPS concentran más de 12 millones de afiliados, constituyendo el núcleo del posible proceso inicial. Cuando una EPS entra en liquidación, no desaparece abruptamente, sino que se activa un proceso administrativo donde los usuarios deben ser trasladados a otra entidad para garantizar la continuidad del servicio.
Sin embargo, expertos como Luis Jorge Hernández, profesor de la Universidad de los Andes, advierten que este traslado masivo no es automático ni sencillo. El principal riesgo radica en la posible insuficiencia de EPS con capacidad para absorber a millones de personas en poco tiempo, lo que podría traducirse en:
- Retrasos significativos en la asignación de citas médicas
- Interrupciones en tratamientos médicos en curso
- Problemas en la entrega oportuna de medicamentos
- Confusión generalizada sobre a qué entidad acudir para recibir atención
El exministro de Salud, Augusto Galán, señala que estos procesos requieren meses o incluso años para implementarse adecuadamente. Si se aceleran, el impacto puede ser directo sobre los pacientes, especialmente aquellos con condiciones de alto costo o enfermedades crónicas.
En este escenario, los pacientes con enfermedades como diabetes, cáncer, patologías cardiovasculares o enfermedades huérfanas se convierten en el grupo más vulnerable, ya que dependen de tratamientos continuos, medicamentos permanentes y seguimiento médico constante, elementos que podrían verse interrumpidos durante una transición masiva y potencialmente desordenada.
Segunda fase: otras EPS con números rojos en la mira
Más allá de las EPS intervenidas, existe un grupo más amplio de entidades con patrimonio negativo que también podrían entrar en la mira de liquidación. En total, serían hasta 14 EPS en dos fases, si se incluyen aquellas que actualmente no están intervenidas pero presentan graves problemas financieros.
Entre estas aparecen entidades como:
- EPS Sanitas
- Compensar
- Comfenalco Valle
- EPS indígenas como AIC o Dusakawi
Estas EPS no pueden liquidarse de inmediato, porque primero deben pasar por un proceso administrativo completo que incluye intervención, evaluación y decisión final de la Superintendencia de Salud. Por lo tanto, cualquier segunda fase tomaría considerablemente más tiempo en materializarse.
En conjunto, estas EPS con números negativos agrupan más de 32 millones de afiliados, lo que evidencia la magnitud del problema estructural que afecta al sistema de salud colombiano.
Destino de los usuarios y capacidad del sistema
En un escenario de liquidación, los usuarios serían trasladados a otras EPS que continúen operando. Sin embargo, aquí emerge uno de los mayores cuellos de botella: la capacidad real del sistema para absorber esta migración masiva.
Actualmente existen 28 EPS en Colombia, pero no todas disponen del margen operativo necesario para crecer. De hecho, varias de las más grandes también enfrentan problemas financieros significativos. Esta situación genera tres posibles escenarios:
- Traslado a EPS existentes: Los usuarios serían distribuidos entre las EPS que continúen operando. El problema es que muchas ya están al límite de su capacidad o son de atención exclusiva para comunidades indígenas, lo que podría saturar aún más la atención.
- Concentración en una sola entidad: Algunos expertos advierten que el Gobierno podría estar considerando concentrar afiliados en una entidad como Nueva EPS. Sin embargo, esta EPS también presenta problemas financieros y operativos, lo que aumenta el riesgo de colapso.
- Transición hacia otro modelo: A más largo plazo, la liquidación podría ser el paso previo a un cambio estructural en el sistema, donde el Estado asuma más funciones directas. Pero este proceso requeriría una transición claramente definida que implicaría un proyecto de Ley para reformar el sistema, algo que el Gobierno ha intentado en dos ocasiones sin éxito en el Congreso.
Impacto en usuarios de EPS no afectadas y pacientes vulnerables
Para los afiliados de EPS que no están en números negativos o que no serían liquidadas en una primera fase, el impacto sería indirecto pero real. Podrían enfrentar:
- Mayor congestión en los servicios de salud
- Demoras en la atención debido al aumento repentino de usuarios
- Cambios en las redes de clínicas y hospitales disponibles
- Ajustes significativos en los procedimientos para acceder a servicios
Es decir, incluso si su EPS no desaparece, el sistema en su conjunto podría volverse más lento y presionado. Uno de los puntos en los que coinciden expertos y organizaciones como Pacientes Colombia es el riesgo particular para los pacientes más vulnerables.
Los principales afectados serían:
- Personas diagnosticadas con cáncer
- Pacientes renales que requieren diálisis regular
- Personas con enfermedades huérfanas
- Adultos mayores con múltiples condiciones crónicas
- Pacientes con tratamientos médicos en curso
En estos casos, una interrupción —aunque sea temporal— puede tener consecuencias graves para la salud y el bienestar de los afectados.
Deudas pendientes y proceso administrativo
Otro elemento crítico es qué ocurrirá con las deudas acumuladas por las EPS que se liquiden. Cuando una entidad entra en proceso de liquidación, sus obligaciones financieras pasan a un procedimiento donde muchas veces no se pagan completamente.
Esto afecta directamente a:
- Clínicas y hospitales prestadores de servicios
- Médicos y personal de salud
- Gestores farmacéuticos encargados de la entrega de medicamentos
Como advierte Juan Carlos Giraldo, director de la Asociación Colombiana de Hospitales y Clínicas, en experiencias anteriores las instituciones han recuperado apenas una fracción de lo que se les adeuda, lo que debilita sustancialmente la red de atención médica del país.
Aunque el anuncio presidencial ha generado alarma, todos los expertos coinciden en un aspecto fundamental: este proceso no ocurrirá de un día para otro. Liquidar una EPS implica:
- Decisiones formales de la Superintendencia de Salud
- Nombramiento de agentes liquidadores especializados
- Definición precisa de activos y deudas
- Planes detallados para el traslado ordenado de usuarios
Se trata de un proceso que puede tardar meses o incluso años en completarse. Sin embargo, la incertidumbre sobre el futuro del sistema de salud comienza a afectar a los colombianos desde este momento.
Resumen para el usuario común
Para un afiliado común del sistema de salud, el escenario se puede resumir de la siguiente manera si el Gobierno decide iniciar las liquidaciones:
- No perderá automáticamente la atención médica, pero es probable que deba cambiar de EPS
- Pueden presentarse demoras o dificultades temporales en la prestación de servicios
- Los pacientes con tratamientos médicos en curso son los más expuestos a interrupciones
- El sistema de salud en su conjunto podría volverse más congestionado y lento
La clave estará en cómo se implemente esta transición compleja. Como advierten expertos y organizaciones de pacientes, el riesgo no radica solamente en cerrar EPS, sino en hacerlo sin garantizar adecuadamente quién atenderá, cómo y con qué recursos a millones de colombianos que dependen del sistema de salud para su bienestar y, en muchos casos, para su supervivencia.



