Crecimiento de mascotas en Colombia genera retos de convivencia y salud pública
Mascotas en Colombia: retos de convivencia y salud pública

El auge de las mascotas en Colombia enfrenta a las ciudades con nuevos desafíos urbanos

La creciente tenencia de animales de compañía en los hogares colombianos está generando importantes retos en materia de convivencia ciudadana, salud pública e infraestructura urbana. Según datos del DANE, dos de cada tres familias en el país tienen al menos una mascota, lo que representa millones de animales que comparten espacios públicos y privados con la población.

Un problema que huele mal en las calles de Bucaramanga

En Bucaramanga, la situación ha alcanzado niveles preocupantes. Vecinos del barrio Antonia Santos reportan olores persistentes que no desaparecen incluso con limpieza diaria. "El olor no sale con nada. Uno ve a la gente lavar con agua y jabón todos los días, pero el olor permanece", describe una residente afectada por la acumulación de orina de aproximadamente cien perros en una misma pared.

El problema se extiende por toda la ciudad, con Cabecera del Llano liderando los reportes por excrementos en vías peatonales. Las bolsas abandonadas en esquinas y zonas verdes se han convertido en un común denominador del paisaje urbano, generando no solo molestias sino también riesgos ambientales y sanitarios.

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Riesgos para la salud humana y animal

El médico veterinario Gabriel Eduardo Álvarez Avendaño, especialista en Sanidad Animal de la Universidad de Santander, advierte sobre los peligros concretos: "Existen riesgos asociados a la presencia de bacterias, hongos y parásitos en las heces de los animales". Estos microorganismos pueden proliferar especialmente en condiciones de calor y humedad, comunes en la región.

Los niños que juegan en parques públicos son particularmente vulnerables, ya que suelen tener contacto directo con el suelo contaminado. Para las propias mascotas, el riesgo es aún mayor debido a sus comportamientos naturales de exploración con el hocico y la lengua.

El impacto en la infraestructura urbana

El problema trasciende lo sanitario y afecta directamente el mobiliario urbano. El amoníaco y otras sales presentes en la orina canina están causando:

  • Deterioro acelerado de postes, bancas y señales de tránsito
  • Corrosión de estructuras metálicas en parques públicos
  • Aumento en los costos de mantenimiento municipal
  • Alteración de la composición del suelo en zonas verdes

La Secretaría de Salud y Ambiente de Bucaramanga confirma que el exceso de nitrógeno en la orina canina está afectando el crecimiento vegetal en los parques de la ciudad.

¿Infraestructura suficiente o falta de responsabilidad?

Según datos oficiales, Bucaramanga cuenta con 1.673 cestas de basura distribuidas en sus 17 comunas, lo que representa aproximadamente 0,002 canecas por habitante. La Empresa de Aseo de Bucaramanga (EMAB) ha identificado 126 puntos críticos de acumulación de residuos y ha instalado areneros específicos en parques como el Parque de los Niños.

Sin embargo, los residentes señalan que la infraestructura sigue siendo insuficiente. "Algunos señalan que caminan varias cuadras para arrojarlos en una caneca de basura, las cuales pueden estar desbordadas ocasionalmente", reportan las autoridades ambientales.

Marco legal y responsabilidades

Desde 2016, con la Ley 1774, los animales en Colombia son reconocidos como seres sintientes. La ciudad cuenta actualmente con un presupuesto anual superior a $4.000 millones para programas de bienestar animal. Sin embargo, el abogado Ramiro Serrano enfatiza que los derechos vienen acompañados de deberes:

"Las mascotas deben ir acompañadas con la respectiva traílla, y aquellas de manejo especial deberán portar también el bozal. De igual manera, deben recogerse todos los excrementos", recuerda el columnista, señalando que el incumplimiento de estas normas conlleva multas económicas según el Código Nacional de Policía.

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Hacia una convivencia responsable

La Alcaldía de Bucaramanga adelanta campañas de sensibilización y operativos de control para promover la tenencia responsable. Las acciones buscan conjugar la responsabilidad de los propietarios con la logística de recolección de residuos, pero como señala Serrano: "Es muy difícil tener un uniformado en cada esquina para hacer cumplir las normas. Esto debe ser una concientización general".

Acciones simples como recoger los excrementos, amarrar bien la bolsa, depositarla en la caneca correspondiente, mantener al día el esquema de vacunación y usar traílla pueden marcar la diferencia entre el conflicto y la convivencia armónica en una ciudad que cada día integra más a los animales de compañía en su tejido social.