Método Madre Canguro en riesgo por crisis financiera del sistema de salud colombiano
Método Madre Canguro en riesgo por crisis financiera en salud

Método Madre Canguro enfrenta crisis financiera que amenaza a bebés prematuros

La Fundación Canguro, institución colombiana que ha sistematizado y difundido mundialmente el Método Madre Canguro (MMC), ha emitido una alerta urgente sobre una situación crítica que pone en riesgo la atención y supervivencia de miles de bebés prematuros y de bajo peso al nacer en Colombia.

Un legado colombiano en peligro

Desarrollado en Bogotá a finales de los años 70 como respuesta a la alta mortalidad neonatal y la escasez de incubadoras, el Método Madre Canguro se ha consolidado como uno de los aportes más significativos de la salud pública colombiana al mundo. Este método, basado en el contacto piel a piel continuo entre el bebé prematuro y su madre o cuidador, lactancia materna exclusiva cuando es posible y seguimiento ambulatorio estricto, ha demostrado beneficios clínicos sólidos que incluyen:

  • Mejora en la regulación térmica del bebé
  • Fortalecimiento del vínculo afectivo
  • Reducción de infecciones y mortalidad neonatal
  • Promoción de la lactancia materna

La Organización Mundial de la Salud (OMS) y el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) recomiendan actualmente esta práctica incluso en sistemas de salud con alta tecnología disponible, reconociendo su efectividad para el cuidado de prematuros y recién nacidos de bajo peso.

Crisis financiera amenaza programas especializados

Según la Fundación Canguro, el método enfrenta un serio riesgo debido a la crisis financiera del sistema de salud colombiano y al deficiente flujo de recursos hacia las instituciones que prestan estos servicios especializados. El panorama es particularmente preocupante considerando que, mientras el país registra una disminución en el número total de nacimientos, los casos de prematuridad han aumentado aproximadamente a un 14%, generando una mayor demanda de atención especializada en un contexto de dificultades económicas.

Colombia cuenta actualmente con más de 70 Programas Madre Canguro que brindan acompañamiento clínico y social integral durante el primer año de vida a esta población vulnerable, con el objetivo de reducir los riesgos asociados a la prematurez y garantizar una sobrevida adecuada. Sin embargo, la falta de pagos oportunos a las Instituciones Prestadoras de Servicios de Salud (IPS) está debilitando la infraestructura de estos programas, poniendo en riesgo equipos médicos especializados y limitando su capacidad de atención.

Vulneración de derechos fundamentales

La situación, según la Fundación, no es solo administrativa sino que constituye una vulneración directa del derecho fundamental a la salud y a la vida de estos bebés vulnerables. La organización subraya que la prematuridad está estrechamente relacionada con determinantes sociales como la pobreza y el acceso desigual a los servicios de salud, lo que agrava el impacto de la crisis financiera actual.

Desde el punto de vista económico, diversos estudios han demostrado que la atención integral bajo el modelo canguro representa una inversión eficiente para el sistema de salud, al reducir costos asociados a cuidados intensivos neonatales, complicaciones futuras y generar ahorros significativos frente a hospitalizaciones prolongadas o discapacidades.

Marco legal y llamado urgente

La Ley 2433 de 2024 reconoce el acceso universal y con calidad a estos programas para bebés prematuros y de bajo peso al nacer como un derecho. No obstante, la Fundación advierte que su efectividad dependerá de que se garantice la sostenibilidad financiera de las instituciones que lo implementan, pues sin recursos oportunos podrían verse comprometidos los avances logrados durante décadas.

Ante este escenario crítico, la fundación hace un llamado urgente a autoridades, aseguradoras y actores del sistema de salud para garantizar el flujo eficiente de recursos y proteger uno de los modelos de atención neonatal más consolidados del país. "La vida de los bebés prematuros no puede depender de la fragilidad financiera del sistema de salud", concluye el pronunciamiento, insistiendo en que actuar con prontitud es una responsabilidad ética, social y sanitaria que no admite demoras.