Muerte asistida en Canadá: Uno de cada 20 fallecimientos en 2023 fue por decisión propia
Muerte asistida en Canadá: 1 de cada 20 muertes fue por decisión

Muerte asistida en Canadá: Una opción creciente para el final de la vida

En Canadá, uno de cada veinte fallecimientos registrados durante el año 2023 correspondió a personas que decidieron poner fin a su vida mediante la muerte asistida. Esta práctica, legal en el país norteamericano desde el año 2016, ha experimentado un crecimiento significativo y se ha convertido en una opción para miles de ciudadanos que enfrentan enfermedades terminales o condiciones de salud graves e incurables.

Historias personales de dignidad y despedida

El caso de Jacques Poissant, un asesor de seguros jubilado de 93 años, ilustra el impacto humano de esta legislación. Afectado por un cáncer de próstata que le provocaba sufrimientos insoportables, Poissant consultó con su hija Josée sobre la posibilidad de solicitar ayuda para morir. "Se estaba apagando. Ya no tenía ganas de vivir", relató su hija a la AFP. Una vez autorizada la muerte asistida, "dejó de sufrir" y no mostró dudas sobre su decisión.

Cinco años después, en 2025, la madre de Josée tomó la misma determinación a los 96 años, tras comprender que no podría regresar a vivir en su hogar. Su final fue descrito como un momento de paz, rodeada de familiares y con la música que amaba. "No existe una buena manera de morir, pero para mí esta fue la mejor", reflexionó Poissant sobre la experiencia de su madre.

Evolución legislativa y ampliación de criterios

La muerte asistida en Canadá ha evolucionado desde su legalización inicial en 2016 para personas en fase terminal. En 2021, el derecho se amplió para incluir a quienes padecen enfermedades graves e incurables, incluso cuando la muerte no era "razonablemente previsible". Actualmente, un comité parlamentario estudia la posibilidad de extender este derecho a pacientes que sufren exclusivamente de enfermedades mentales.

Claire Brosseau, una mujer de 49 años afectada por trastorno bipolar durante décadas, ha llevado su caso ante los tribunales para reclamar este derecho. "He probado con antidepresivos, antisicóticos, estabilizadores del estado de ánimo, benzodiacepinas, somníferos y estimulantes, terapia cognitivo-conductual, terapia dialéctico-conductual, tai-chi, reiki, meditación, veganismo, arteterapia y musicoterapia", enumeró. "No hay prácticamente nada que no haya probado. Ha sido demasiado durante mucho tiempo".

Debate sobre la extensión a enfermedades mentales

El gobierno canadiense había previsto permitir la muerte asistida independientemente de la patología en 2024, pero pospuso la decisión tres años argumentando la necesidad de preparar el saturado sistema de salud mental. Aunque aproximadamente el 80% de los canadienses apoya la muerte asistida, existen preocupaciones sobre su ampliación.

Trudo Lemmens, profesor de derecho sanitario en la Universidad de Toronto, advirtió que el tema se ha trivializado hasta ser "presentado como una forma de terapia". "La idea del suicidio suele ser una parte integral de un trastorno psiquiátrico" y es extremadamente difícil predecir la evolución de una enfermedad mental, señaló.

En contraste, Mona Gupta, psiquiatra que presidió un panel de expertos gubernamental, insistió en que "no hay ninguna razón clínica para trazar una línea que separe a las personas con trastornos mentales de aquellas con enfermedades físicas crónicas". "Tenemos que reconocer que hay personas que han estado enfermas durante décadas y han pasado por todo tipo de tratamientos, y que el sufrimiento provocado por ciertas enfermedades mentales a veces es tan imposible de aliviar como el dolor físico".

Requisitos y experiencias de los solicitantes

Para acceder a la muerte asistida en Canadá, los solicitantes deben cumplir criterios específicos:

  • Ser adulto con capacidad de decisión
  • Padecer una enfermedad grave o incurable
  • Experimentar sufrimiento físico o psicológico constante e insoportable que no pueda aliviarse en condiciones tolerables

Rachel Fournier, una mujer de 71 años con cáncer cerebral cuya solicitud fue aprobada, explicó: "Cuando sufres, sientes que nunca va a terminar. Saber que habrá un final y que puedo elegir el momento es un alivio inmenso". Desde su habitación en un centro de cuidados paliativos, afirmó: "Sigo manteniendo el control sobre mi vida aunque no pueda controlar lo que le ocurre a mi cuerpo".

Nuevas formas de despedida y celebración

En Canadá, cada vez más familias transforman el último día de sus seres queridos en momentos de celebración que incluyen música, canciones, discursos y reuniones especiales. Las funerarias han comenzado a ofrecer espacios adaptados para estas ceremonias, respondiendo a una demanda creciente.

Mathieu Baker, dueño de un complejo funerario en Quebec, señaló que "nos dimos cuenta de que la gente iba a hoteles o alquilaba Airbnb" para estas despedidas, por lo que decidieron ofrecer una sala especialmente diseñada.

El médico Georges L'Espérance, pionero en muerte asistida, reflexionó: "Gracias a la medicina le agregamos años a la vida, pero no siempre vida a los años". Por esta razón, "la decisión de poner fin a la vida debe recaer en el paciente", aseguró, destacando cómo estos momentos finales se convierten "a menudo en una celebración" donde los allegados honran la vida que tuvo la persona y comprenden que dejará de sufrir.