La muerte de Kevin: una tragedia que expone la indolencia del sistema de salud
Muerte de Kevin: indolencia del sistema de salud colombiano

La muerte de un ángel que conmueve a Colombia

En el vasto y rico idioma español existen numerosas frases que describen a aquellos individuos que, para salvar su propia piel, se despojan de culpas y fracasos. Estas figuras aparecen en todos los niveles sociales: en el deporte, en la política, en la Casa de Nariño, y hasta en los hogares más humildes y encopetados surgen chivos expiatorios, vacas y bicicletas que inspiran producciones literarias dirigidas a fortalecer el humanismo.

Una cultura de evasión de responsabilidades

Estas narraciones, que incluyen anécdotas, fábulas y parábolas, buscan asumir obligaciones que fortalezcan el carácter y promuevan cambios personales y sociales en búsqueda de equidad. El documento literario 'La culpa es de la vaca' constituye un ejemplo sencillo que invita a la creatividad y tolerancia, asumiendo los resultados de nuestros actos.

Sin embargo, en la realidad colombiana seguimos excusándonos en frases como "Eso no me toca", endilgándole culpas al primero que se atraviese, incluyendo la pacífica vaca rumiando en el corral o a la humilde bicicleta, cuando la verdadera responsabilidad anida en la indiferencia, ambiciones insaciables, negligencia y deshumanización.

La tragedia de Kevin Arley Acosta Pico

Hoy lloramos la partida anticipada de Kevin Arley Acosta Pico, un ángel de apenas 7 años que no murió víctima de su inseparable bicicleta, sino que fue asesinado a sangre fría por la indolencia del sistema. Su caso pisotea flagrantemente la Convención sobre Derechos del Niño, que establece que estos derechos están muy por encima de cualquier consideración administrativa, económica o burocrática.

Kevin, nacido para vivir gozoso con el apoyo de la terapéutica médica que controla eficazmente la hemofilia, sufrió un imperdonable viacrucis. Como pediatra y padre, escribo estas palabras profundamente adolorido e indignado ante la presencia mañosa de Pilatos en nuestro sistema de salud.

Un sistema de salud deshumanizado

En Colombia, la salud dejó de ser un Derecho Fundamental inviolable para transformarse en mercancía. El acceso oportuno a medicamentos y procedimientos vitales en situaciones de vulnerabilidad se ha convertido en volátiles quimeras. Convertimos pacientes en mercancías, importándonos un comino el dolor que carcome el corazón de una madre.

Exigimos que no se siga responsabilizando públicamente a la adolorida madre de Kevin, mucho menos mostrar públicamente la historia clínica del niño, pues esto constituye un flagrante delito según el Artículo 34 de la Ley 23 de 1981.

Un llamado a la justicia y la memoria

Ojalá la muerte de Kevin no se archive en los anaqueles del olvido. Que siga doliéndonos a los colombianos y ciudadanos del mundo, porque no sabemos quién será la próxima víctima de este sistema indolente. Los Derechos del Niño no son altruistas concesiones, constituyen un mandato ético-jurídico para proteger la vida y la salud, brindándoles atención eficiente y oportuna.

Que la partida trágica de este angelito no sea en vano en un país donde demasiadas muertes, a fuerza de repetirse y repetirse, ya no conmueven a nadie. Alzamos la voz para exigir justicia pronta en esta patria indolente, dejando constancia de que, le aseguro Señor presidente, la bicicleta de Kevin no tuvo la culpa.

La lógica vital señala que los hijos deberían sepultar a sus padres, no al revés. Hoy, un padre, abuelo y pediatra exige que esta muerte no se archive como tantas otras, sino que sirva como catalizador para transformar un sistema que ha perdido su humanidad esencial.