Nueva EPS autoriza viáticos para tratamiento de niña con trasplante de corazón
Después de múltiples denuncias públicas que generaron preocupación nacional, la Nueva EPS finalmente autorizó los viáticos necesarios para que Nasly Quintero, una menor de edad que recibió un trasplante de corazón hace ocho años, pueda acceder a los controles médicos y medicamentos esenciales para mantener su vida. La decisión llega tras una semana de crisis en el sistema de salud que puso en grave riesgo el órgano trasplantado de la niña.
La odisea médica: de San Alberto a Rionegro
Nasly Quintero, residente en San Alberto (Cesar), necesita trasladarse hasta Rionegro (Antioquia) para recibir su tratamiento especializado. Según confirmó su madre, Emilce Angarita, la EPS aprobó específicamente:
- Tiquetes aéreos de ida y regreso
- Transporte terrestre desde su hogar hasta el aeropuerto
- Hospedaje durante la estadía médica
"Ya me dieron los tiquetes en avión de ida y regreso. También se comunicó el señor del transporte que me recogió de aquí a San Alberto. Me lleva hasta el aeropuerto y el viernes vuelve y me trae a la casa", explicó Angarita sobre los arreglos logísticos.
Trasplante histórico y seguimiento cambiado
Quintero recibió su trasplante de corazón en febrero de 2019, después de que su caso conmoviera al país. El órgano, proveniente de Tunja, tuvo que recorrer el territorio nacional en taxi e incluso helicóptero para llegar a la Fundación Cardiovascular de Bucaramanga, donde la niña recibió atención durante ocho años consecutivos.
Sin embargo, el panorama cambió recientemente cuando la Nueva EPS, actualmente intervenida por el Gobierno Nacional, modificó el lugar de seguimiento médico. Ahora la menor debe recorrer tres departamentos diferentes para llegar hasta Antioquia, donde se programó una cita médica crucial en tres días. En esta consulta, recibirá los medicamentos que necesita para los próximos tres meses.
Preocupación continua y esperanzas futuras
La falta de autorización oportuna para los traslados y tratamientos necesarios había creado una situación de emergencia médica para Quintero, quien ha cuidado meticulosamente su órgano trasplantado durante casi una década. Tanto la madre de la menor como diversas organizaciones de pacientes mantienen la esperanza de que la Nueva EPS permita que la niña pueda retomar sus controles en Bucaramanga, como lo había hecho históricamente, evitando así los largos y exhaustivos desplazamientos interdepartamentales.
El caso ha puesto nuevamente en evidencia las falencias del sistema de salud colombiano, particularmente en lo que respecta a pacientes con condiciones médicas complejas que requieren atención especializada y traslados frecuentes. La autorización de los viáticos representa un alivio temporal, pero la situación de fondo continúa generando interrogantes sobre la sostenibilidad del modelo de atención para pacientes trasplantados en regiones periféricas del país.



