El agua y la energía vuelven al centro de la conversación pública en Colombia. Mientras el país enfrenta señales de estrés hídrico y una matriz eléctrica altamente dependiente de los ríos, Antioquia siente la presión en clave territorial: subregiones con alta oferta hídrica conviven con zonas donde crecen la demanda, la variabilidad climática y la degradación de ecosistemas. Con ese telón de fondo, el 12 de mayo de 2026 se realizará un encuentro que reunirá a autoridades, comunidades, expertos y organizaciones para aterrizar estrategias nacionales en prioridades del departamento.
Contexto crítico: sequía y presión sobre cuencas
La discusión llega en un momento clave. Además de los impactos del cambio climático, el crecimiento urbano y la ocupación del territorio están elevando la presión sobre las fuentes que abastecen acueductos y sostienen actividades productivas. El segundo semestre de 2026 podría estar marcado por la llegada del fenómeno de El Niño, asociado a una disminución de lluvias en buena parte del país. Según estimaciones del Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam), más de 500 municipios estarían en riesgo de desabastecimiento de agua por sequía.
La alerta climática se suma a advertencias científicas sobre cómo el calentamiento global y la degradación de ecosistemas ya están alterando los ciclos del agua. A finales de 2024, la Comisión Global sobre la Economía del Agua (GCEW) señaló que “por primera vez en la historia de la humanidad, el ciclo hidrológico está desequilibrado”. A comienzos de 2025, un reporte de Global Water Monitor ubicó a regiones de Colombia entre las más afectadas del mundo por cambios en los patrones hidrológicos, en particular por el descenso de lluvias.
La huella humana sobre las cuencas
Juan Diego Giraldo, director del Instituto de Agua de la Universidad Javeriana, explicó que los sistemas hídricos no solo enfrentan el clima, sino también la urbanización y los cambios en el uso del suelo. Un dato ilustra la magnitud del reto: cerca del 77 % de la población del país vive en la cuenca Magdalena–Cauca. “Muchas de nuestras cuencas están altamente intervenidas porque concentran poblaciones muy grandes. De ahí la importancia de garantizar un estado básico de salud de cuencas y ríos para no deteriorarlos más: de lo contrario, frente a eventos como los que se vienen, los ríos no responderán igual”, afirmó Giraldo.
La discusión también revela una brecha de acceso. La Encuesta de Calidad de Vida de 2024 del DANE estima que más de 5,20 millones de personas no cuentan con cobertura de acueducto; 4,49 millones están en áreas rurales. Cerrar las brechas de agua y saneamiento exigiría inversiones cercanas a COP 126 billones, según cálculos del Ministerio de Vivienda.
Los Encuentros por el Agua y la Energía Renovable (ExAER)
En ese escenario, el 12 de mayo de 2026 arrancarán en Antioquia los Encuentros por el Agua y la Energía Renovable (ExAER), con jornada de apertura en Medellín. La iniciativa, que se realiza desde hace más de 15 años, reúne a gobiernos, empresas, organizaciones sociales y academia para discutir cómo se gestiona el agua, cómo se garantiza la energía y cómo se ordena el territorio. La jornada es liderada por Isagen y la campaña ambiental BIBO de El Espectador, con acompañamiento técnico de WWF Colombia. El objetivo: poner en la misma mesa a actores públicos, privados, académicos y comunitarios para discutir soluciones a los retos del agua y la energía, con énfasis en Antioquia.
Según los organizadores, el foco de 2026 será acordar rutas de implementación que se traduzcan en acciones concretas en los territorios. En 2025, el propósito fue incidir en la implementación del Plan Nacional de Desarrollo (PND), que definió el agua como “derecho y base fundamental para el ordenamiento territorial con justicia ambiental”. El debate se cruza, además, con la actualización de la Política Nacional del Agua que adelanta el Ministerio de Ambiente. En Antioquia, la apuesta es traducir esos lineamientos en prioridades territoriales a través de conversatorios y mesas de trabajo con actores de distintas subregiones.
Antioquia bajo presión hídrica
Paola Echeverry, coordinadora regional de Los Andes de WWF Colombia, enumera varias presiones sobre cuencas abastecedoras en Antioquia: transformación urbana acelerada, pérdida de conectividad ecológica, mayor variabilidad hidrológica y un aumento de presiones sobre microcuencas. “En eventos secos recientes, varias fuentes hídricas menores han mostrado disminuciones importantes de caudal”, añade. El diagnóstico muestra una dependencia alta de ecosistemas estratégicos —páramos, bosques altoandinos y cuencas reguladoras— que han perdido capacidad ecológica por urbanización, deforestación y transformación del territorio. Una investigación reciente de la Universidad de Antioquia (UdeA) sugiere que una de cada tres gotas de lluvia que caen sobre la cuenca del Magdalena proviene de los bosques de la Amazonia o de las sabanas de la Orinoquia.
En Antioquia confluyen cuencas ligadas a ríos como el Cauca y el Magdalena, además de sistemas regionales clave (Atrato, Porce y Nechí). En estas cuencas se concentran usos que compiten entre sí —abastecimiento, generación, agricultura e industria— y se ubican proyectos de generación que influyen en la seguridad energética. La oferta hídrica también depende de un mosaico de ecosistemas: páramos, ciénagas, humedales y bosques, además de aguas superficiales y subterráneas que sostienen la vida y la economía local.
Estrategias de conservación y gestión
En el departamento avanzan estrategias de conservación y gestión del agua. “Antioquia ha hecho un esfuerzo a través de su sistema departamental de áreas protegidas para declarar nuevas figuras de protección y fortalecer áreas de conservación. La idea es proteger bosques y coberturas naturales ubicadas en cuencas abastecedoras de acueductos”, comenta Echeverry. También menciona la implementación de corredores verdes, que mejoran la regulación térmica, favorecen la infiltración y recuperan conectividad ecológica, además de avances en articulación entre municipios y autoridades ambientales. En el Valle de Aburrá, por ejemplo, se han consolidado capacidades de monitoreo ambiental, gestión del riesgo y gobernanza metropolitana a través del sistema SIATA, una plataforma de monitoreo hidrometeorológico urbano cuyos aprendizajes pueden servir a otras subregiones de Antioquia.
Agenda del encuentro
El encuentro incluirá mesas de trabajo y la presentación de experiencias locales y nacionales para avanzar en un ordenamiento territorial alrededor del agua. Sobre la mesa estarán medidas para evitar la ocupación de rondas y zonas de recarga, con instrumentos de planificación más exigentes, y para priorizar infraestructura verde y soluciones basadas en la naturaleza. Entre las propuestas aparecen inversiones en restauración ecológica y la protección de corredores ribereños, humedales y bosques. Otro eje será la gestión de la demanda y la cultura del agua, con estrategias de hidroalfabetización, uso eficiente y reutilización del recurso. La agenda también incluye medidas de gestión del riesgo hídrico y de adaptación al clima.
La transmisión será por las redes sociales de BIBO de El Espectador. Después del evento, allí se publicará una nota con las conclusiones y los principales mensajes del encuentro.



