Familias de soldados fallecidos en accidente aéreo de Puerto Leguízamo relatan su dolor
Las familias de los 69 uniformados que perdieron la vida en el trágico accidente del avión Hércules de la Fuerza Aérea en Putumayo enfrentan momentos de profundo dolor mientras esperan el traslado de los cuerpos de sus seres queridos a la ciudad de Bogotá. Entre los fallecidos se encuentran los soldados profesionales Luis Antonio López Orozco y Janier Andrés Navarro Rangel, cuyas familias han compartido sus conmovedores testimonios.
La angustiosa búsqueda del soldado Luis Antonio López Orozco
Manuel López, primo del soldado Luis Antonio López Orozco de 33 años, describió al fallecido como "una persona alegre, amable, de pueblo". La confirmación de su muerte llegó después de horas de angustiosa búsqueda en los listados de heridos de tres hospitales diferentes, sin encontrar su nombre registrado en ninguno de ellos.
"Uno entra en shock porque no sabe qué hacer al ver una noticia así de un familiar", expresó Manuel López al recordar el momento en que encontraron el nombre de su primo en la lista oficial de fallecidos.
La familia de López Orozco se enteró del accidente alrededor de las 2:30 de la tarde del mismo día del siniestro, pero inicialmente no sospechaban que él viajaba en el avión afectado. La alerta surgió cuando múltiples familiares intentaron contactarlo por teléfono celular sin obtener respuesta alguna.
Una vez que se realice la entrega del cuerpo, los restos del soldado serán trasladados a Pueblo Viejo, Magdalena, su pueblo natal, donde se llevarán a cabo las honras fúnebres correspondientes.
El soldado Janier Andrés Navarro Rangel y su última comunicación
En Aguachica, César, la familia del soldado profesional Janier Andrés Navarro Rangel de 23 años vive momentos de intenso dolor. El joven, experto en explosivos y miembro del grupo de paracaidistas, había mantenido contacto con su familia justo antes de abordar el avión siniestrado.
Navarro había manifestado a sus seres queridos que viajaría primero a Bogotá y posteriormente a Aguachica, mostrándose particularmente emocionado por su próximo regreso a casa.
"Estaba muy feliz, justamente habíamos hablado, él había llamado a mi tía, a mi mamá, se había comunicado antes de salir", relató un familiar cercano. "Pidió que le prepararan sus alimentos preferidos y que le organizaran su habitación".
Durante sus dos años de carrera militar, Navarro había mantenido una comunicación constante con su madre, ofreciéndole ayuda en todo lo posible. La comunidad del barrio Cañaveral en Aguachica, donde residía el soldado, se ha unido solidariamente para acompañar a la familia durante este difícil proceso mientras esperan el traslado del cuerpo.
La situación de los heridos y los apoyos institucionales
Del total de 57 militares heridos en el accidente, al menos 25 permanecen hospitalizados en el Hospital Militar de Bogotá, mientras que los demás se encuentran recibiendo atención en otros centros asistenciales de la capital y en Florencia, Caquetá.
Las honras fúnebres del soldado Navarro Rangel serán organizadas por la 5ª Brigada del Ejército Nacional. Según testimonios de vecinos y familiares, el joven militar era profundamente apreciado tanto en su círculo familiar como en toda la comunidad donde residía.
Este trágico accidente aéreo ocurrido en Puerto Leguízamo, Putumayo, ha conmocionado a todo el país y ha dejado a decenas de familias colombianas sumidas en el dolor, mientras esperan poder dar digna sepultura a sus seres queridos y continuar con el proceso de duelo que apenas comienza.



