Santander llora a sus héroes caídos en tragedia aérea de Putumayo
La región de Santander se encuentra sumida en el dolor tras confirmarse que tres de sus hijos figuran entre las 69 víctimas fatales del accidente del avión Hércules C-130 de la Fuerza Aérea Colombiana ocurrido en Putumayo. El siniestro, que dejó además 57 heridos, ha conmocionado al país entero, pero en los municipios de origen de los soldados fallecidos el pesar es especialmente profundo.
Los tres héroes santandereanos
Brandon Leoner Jiménez Clavijo, natural de Puerto Wilches, era soldado profesional del Ejército Nacional. La alcaldía de su municipio emitió un comunicado expresando el más sentido pésame a su familia, destacando el servicio que este valiente hombre entregó a la patria hasta sus últimos momentos.
John Jairo Acuña Cruz, originario de La Aguada en la provincia de Vélez, residía en San Martín junto a sus padres y hermanos. Como hijo mayor de la familia, su pérdida ha dejado un vacío irreparable en su hogar y comunidad.
Luis Eduardo Blanco Hernández, también soldado profesional, nacido en Aratoca. Su hermana había manifestado angustia durante horas al no tener noticias suyas, confirmándose finalmente su fallecimiento en la tragedia aérea.
Dos santandereanos luchan por sobrevivir
Entre los 57 heridos que reciben atención médica en diferentes centros asistenciales del país, se encuentran dos compatriotas de Santander cuyas condiciones son críticas.
El subteniente Jhonnier Alberto Rodríguez Jiménez, quien ejercía como copiloto de la aeronave, presenta quemaduras extensas en varias partes de su cuerpo y permanece hospitalizado en Florencia, Caquetá, donde recibe atención especializada.
Por otro lado, el técnico Albeiro Malaver Rivero, de 23 años y perteneciente a la Fuerza Aeroespacial Colombiana, se encuentra en el Hospital Militar de Bogotá debido a la gravedad de sus heridas. Su juventud y dedicación al servicio militar han generado una ola de solidaridad en su tierra natal.
Contexto de la tragedia
El avión Hércules despegó desde Puerto Leguízamo, Putumayo, transportando 127 personas entre militares y personal de apoyo. Apenas un minuto después del despegue, la aeronave sufrió el accidente que ha sido calificado como una de las peores tragedias aéreas en la historia reciente de las fuerzas militares colombianas.
Las autoridades continúan investigando las causas exactas del siniestro mientras las familias de las víctimas reciben apoyo psicológico y logístico. En Santander, los municipios afectados han iniciado procesos de duelo colectivo y preparan homenajes póstumos para honrar la memoria de sus soldados caídos.
La solidaridad nacional se ha manifestado a través de múltiples canales, con mensajes de apoyo a las familias y reconocimiento al sacrificio de estos militares que cumplían con su deber cuando ocurrió la fatalidad.



