Accidentes con solo daños materiales: vacíos legales dejan a conductores colombianos desprotegidos
Vacíos legales en accidentes con solo daños materiales en Colombia

Accidentes con solo daños materiales: el limbo legal que enfrentan conductores colombianos

Los accidentes de tránsito que solo generan daños materiales representan una realidad cotidiana en las vías de Colombia, pero son precisamente estos casos los que quedan mayormente en la impunidad debido a vacíos legales y falta de respaldo asegurador. Madres, padres, estudiantes, trabajadores, jóvenes y adultos mayores ven sus días afectados por pequeños incidentes vehiculares que derivan en discusiones, angustia y procesos legales complejos.

La ley que cambió las reglas del juego

Desde julio de 2022, la Ley 2251, conocida como Ley Julián Esteban, modificó radicalmente el procedimiento para accidentes con solo daños materiales. El artículo 16 establece que los conductores ya no deben esperar a las autoridades de tránsito en el lugar del incidente, sino que deben retirar inmediatamente los vehículos de la vía, recolectar pruebas mediante fotos o videos y acudir a centros de conciliación autorizados por el Ministerio de Justicia.

Óscar Julián Restrepo Mantilla, director de la revista virtual El Carro Colombiano, explica que esta normativa transfiere la responsabilidad del acuerdo exclusivamente a los conductores involucrados. "El momento de la colisión es crítico", señala Restrepo, destacando que muchos agresores huyen de la escena o pertenecen al grupo de nueve millones de vehículos que circulan sin SOAT vigente según el RUNT.

Vacíos legales y riesgos económicos

Los expertos identifican múltiples deficiencias en la aplicación de esta ley. Diego Alexánder Jaimes Delgado, magíster en Derecho de Daños, advierte que "muchas veces las fotos o croquis no son suficientes y las aseguradoras no terminan pagando". A esto se suma la complejidad de las pólizas de seguro, cuyas cláusulas y exclusiones suelen ser desconocidas por los conductores hasta que ocurre el accidente.

Según la investigación de Andrés Rendón Vásquez de la Institución Universitaria de Envigado, la norma presenta varios vacíos:

  • No establece cuantías claras según el tipo de avería
  • No contempla que muchos conductores carecen de dispositivos tecnológicos para recolectar pruebas
  • No exige una póliza de responsabilidad civil extracontractual como requisito para circular

La situación se agrava económicamente cuando el daño es menor. Iniciar un proceso legal por un millón de pesos puede costar más de lo que se recuperaría, llevando a que muchos abogados rechacen estos casos por inviabilidad económica.

El déficit cultural en educación vial y seguros

El problema trasciende lo legal y económico para adentrarse en aspectos culturales. Colombia presenta un déficit profundo en educación vial y en lo que los expertos denominan "cultura del seguro". Según datos de Fasecolda, solo el 12,2% de los vehículos que circulan en el país cuentan con seguro voluntario, a pesar de registrarse aproximadamente 25 accidentes de tránsito diarios.

Camilo Rodríguez, vicepresidente de Técnica de Auto y Pricing de HDI Seguros, señala que "el problema no es solo no tener seguro: es no saber qué significa tenerlo". Muchos conductores desconocen que algunas pólizas incluyen conductor elegido, servicio de grúa, vehículo sustituto y rastreo satelital en caso de robo.

En 2024, solo 2,38 millones de vehículos contaban con pólizas voluntarias en Colombia. Estudios de Mapfre y Fasecolda vinculan este fenómeno con déficits educativos y baja confianza en el sistema asegurador, contrastando marcadamente con países europeos donde el debate se centra en cambiar de aseguradora, no en tener o no cobertura.

Consecuencias y perspectivas

José Rojas, director del Observatorio de Logística y Movilidad de la Universidad Nacional, critica que la implementación de la ley no incluyó planes de capacitación previos. "La norma busca cambiar comportamientos sin ofrecer las herramientas necesarias para lograrlo", afirma el académico.

Los accidentes con solo daños materiales, aunque aparentemente menores, pueden derivar en largos procesos legales, desgaste emocional y costos económicos significativos para las víctimas. La combinación de vacíos legales, baja cultura aseguradora y déficit educativo vial crea un escenario donde predomina la impunidad y la impotencia de los conductores colombianos frente a incidentes cotidianos en las vías.