Comerciantes de San Nicolás exigen traslado del CAT por fugas recurrentes e inseguridad
La presencia del Centro de Atención Transitorio en el barrio San Nicolás ha transformado radicalmente la dinámica de esta zona del centro de Cali. Comerciantes y residentes conviven diariamente con operativos policiales, cierres viales y episodios de intentos de fuga que interrumpen la cotidianidad y mantienen en constante alerta a quienes trabajan y transitan por el sector.
Un problema que se repite con frecuencia
Cada vez que se escuchan sirenas, puertas que se cierran de golpe y pasos acelerados en San Nicolás, los habitantes ya saben lo que está ocurriendo: otra fuga del CAT. Algunos comerciantes bajan inmediatamente las rejas de sus negocios, otros corren a resguardar su mercancía, mientras algunos simplemente esperan con incertidumbre a que todo vuelva a la calma.
"Pasan corriendo por aquí y los policías detrás de ellos", relata un comerciante con nueve años en el sector que ha sido testigo de múltiples fugas. La más reciente ocurrió hace más de 20 días, pero según testimonios, estos episodios se han repetido numerosas veces desde la apertura del centro hace aproximadamente cinco años.
Consecuencias económicas y sociales
Las afectaciones van más allá de la simple interrupción momentánea. Techos dañados, escándalos constantes, vías bloqueadas y caídas significativas en las ventas son algunas de las consecuencias directas que describen los comerciantes. El pasado 10 de marzo, la Personería de Cali alertó sobre un intento de fuga de un hombre de 33 años sindicado por violencia intrafamiliar, lo que activó funciones de vigilancia preventiva del Ministerio Público.
El gerente de una distribuidora de alimentos ubicada frente al CAT asegura haber vivido al menos dos fugas desde su negocio. "Cada vez que pasa una fuga nos toca cerrar y quedarnos atentos a lo que pase. Eso genera una sensación constante de inseguridad", afirma, expresando además preocupación por posibles situaciones más graves como secuestros o toma de rehenes.
Hallazgos preocupantes y hacinamiento crítico
A la preocupación por las fugas se suma el hallazgo de drogas al interior del centro. El pasado 23 de marzo, en un operativo conjunto entre la Policía y la Personería, se incautaron dosis de sustancias psicoactivas y material para su comercialización dentro del lugar, evidenciando posibles redes de distribución internas.
El problema del hacinamiento agrava la situación. La capacidad del CAT es de 130 personas, pero en 2023 se reportó una ocupación de 483 detenidos, representando un hacinamiento superior al 260% según la Defensoría del Pueblo. "No está hecho para tener tanta gente ahí. Se vuelve un desorden, y al final los que pagamos somos los que estamos alrededor", comenta un trabajador de San Nicolás.
Respuesta institucional y demandas de la comunidad
Desde la Personería de Cali han sido enfáticos en que no se pueden normalizar estas fallas y aseguran realizar seguimiento riguroso a las denuncias relacionadas con fugas y deficiencias en los centros de detención. "Como Ministerio Público, hemos actuado de manera inmediata. Estamos adelantando seguimiento permanente a cada uno de los hechos reportados", subraya la entidad.
La Secretaría de Seguridad y Justicia de Cali indicó que se tienen previstas intervenciones para mejorar la infraestructura del lugar y reforzar la seguridad, con inversiones de hasta 500 millones de pesos en el segundo semestre de este año. Sin embargo, reconocen que el problema de hacinamiento es una situación heredada que continúa en proceso de atención.
Una solución pendiente
Los comerciantes insisten en que el centro de reclusión no corresponde al entorno comercial en el que está ubicado. "Ese sitio no es para tener personas recluidas. Estamos en pleno centro de Cali, en una zona comercial y eso termina afectándonos a todos", afirma uno de los afectados.
Aunque desde hace varios años se ha planteado la necesidad de reubicar estos espacios en zonas más adecuadas, lejos de áreas comerciales y residenciales, el proyecto no muestra avances concretos. La comunidad de San Nicolás sigue a la expectativa del traslado del establecimiento y de mejoras sustanciales en el orden público del sector, mientras continúan conviviendo con la incertidumbre y el temor constante.



