Concejal de Medellín pide retirar vocería a capos tras escándalo de parranda en cárcel de Itagüí
Concejal pide retirar vocería a capos tras parranda en cárcel

Escándalo en cárcel de Itagüí genera nueva reacción política

La polémica parranda vallenata que se realizó el miércoles 8 de abril en la cárcel de máxima seguridad La Paz de Itagüí continúa generando consecuencias que van más allá del rechazo inicial y ahora se trasladan al ámbito de los litigios y las decisiones administrativas. El incidente, que ocurrió en el penal que sirve como sede de la mesa de paz urbana entre cabecillas históricos de las estructuras del Valle de Aburrá y el Gobierno Nacional, ha desatado una crisis institucional de proporciones considerables.

Investigaciones y suspensiones inmediatas

El Instituto Nacional Penitenciario y Carcelario (Inpec) anunció de manera inmediata la apertura de una investigación formal sobre el episodio, junto con la suspensión temporal de siete funcionarios que presuntamente facilitaron el ingreso del artista a la prisión. Paralelamente, la dirección nacional de la entidad ordenó la remoción temporal del director del penal, mientras que el propio Inpec emitió un comunicado oficial asegurando que la celebración no fue aprobada ni autorizada por el Gobierno Nacional, el Ministerio de Justicia y del Derecho, ni la Dirección General del Instituto.

La delegación de paz urbana del Gobierno respondió anunciando la suspensión inmediata de la mesa de paz hasta que se esclarezcan completamente las responsabilidades de este incidente, el cual -según señalaron- no forma parte de las garantías establecidas para el proceso de diálogo.

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Solicitud formal del presidente del Concejo de Medellín

En las últimas horas, el presidente del Concejo de Medellín, Alejandro De Bedout, elevó una carta formal dirigida al Alto Comisionado de Paz, al Director del Inpec y al Procurador General, solicitando medidas urgentes respecto a los hechos ocurridos en La Paz. En la misiva, cuyos destinatarios específicos son Otty Patiño, el teniente coronel Daniel Fernando Gutiérrez y Gregorio Eljach, el edil plantea tres solicitudes fundamentales:

  • Revocación de la resolución de vocería otorgada a los internos
  • Cese inmediato de los beneficios de agrupamiento
  • Traslado urgente de los reclusos de la mesa de paz urbana a sus centros de reclusión de origen

Argumentos jurídicos y de seguridad

La solicitud de De Bedout se fundamenta en la suspensión de los diálogos de paz anunciada por el gobierno este jueves, la cual -según argumenta el concejal- deja sin marco jurídico válido la permanencia de los cabecillas de las estructuras del Valle de Aburrá en la cárcel de Itagüí bajo las condiciones especiales designadas por el Gobierno Nacional.

"Mantenerlos allí, tras la ruptura del diálogo, básicamente elude el cumplimiento efectivo de la pena en condiciones de aislamiento y control que sus condenas originalmente exigían", argumentó De Bedout en su solicitud formal. El concejal agregó con firmeza: "Mantener a individuos de alta peligrosidad bajo un estatus de excepción, sin que exista un proceso de paz activo, desvirtúa la finalidad de la pena y podría constituir una vía de hecho administrativa. Los recientes escándalos demuestran que el agrupamiento ha sido instrumentalizado para fines ajenos a la construcción de paz".

Cuatro solicitudes específicas a diferentes autoridades

En un desarrollo detallado de su petición, De Bedout realizó cuatro solicitudes puntuales dirigidas a cada uno de los destinatarios de su carta:

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  1. Al Alto Comisionado de Paz: "Proceda de manera inmediata a recomendar al Presidente de la República la revocatoria o anulación de las resoluciones que otorgaron el estatus de voceros o representantes a los internos de la Mesa de Itagüí, dada la suspensión de la mesa".
  2. Al Director del Inpec: Ordenar de manera inmediata el traslado de los reclusos a las cárceles que correspondan a su perfil de seguridad.
  3. Al Procurador General: Iniciar una vigilancia administrativa preventiva del proceso completo.
  4. A los jueces de ejecución de penas de Medellín: "Ejercer el control de legalidad sobre la ubicación actual de estos internos, verificando si el lugar de reclusión actual garantiza los fines de la pena tras la ruptura de los compromisos sociojurídicos".

El edil enfatizó en su comunicación: "Los escándalos actuales demuestran que el agrupamiento en Itagüí ha sido instrumentalizado para fines distintos a la paz. Si el lugar de reclusión no corresponde al perfil de seguridad del interno y los motivos de su estancia especial han cesado, el juez debe intervenir para garantizar que la pena cumpla su función de prevención general y especial".

Este nuevo capítulo en el escándalo de la cárcel de Itagüí representa un desafío significativo para las autoridades nacionales y regionales, quienes ahora deben balancear las exigencias de seguridad, los procesos de paz y la transparencia institucional en medio de una crisis de credibilidad que ha capturado la atención nacional.