Voceros de reclusos asumen culpa tras escándalo en cárcel de Itagüí
Una controversia nacional se desató en Colombia luego de revelarse que presos del pabellón uno de la cárcel de Itagüí organizaron una fiesta privada con participación de artistas reconocidos como Nelson Velásquez y otros invitados. El evento, que incluyó comida, bebidas alcohólicas y la presencia de civiles que ingresaron irregularmente al centro penitenciario mediante sobornos a funcionarios del INPEC, ha generado intensas críticas y múltiples investigaciones.
Comunicado oficial con excusas públicas
Tras varios días de revelaciones sobre los detalles del polémico acontecimiento, los voceros de las estructuras de Medellín actualmente recluidas en la Cárcel de Itagüí en el marco del Espacio de Diálogo Sociojurídico de Paz Urbana emitieron un comunicado oficial dirigido a la ciudadanía de Medellín, el Valle de Aburrá y autoridades nacionales. En el documento, reconocen plenamente la responsabilidad política que implica su papel dentro del proceso de paz urbana y ofrecen excusas públicas por los hechos ocurridos.
"Somos plenamente conscientes de la responsabilidad política que implica ejercer la vocería de paz dentro de este proceso. En ese sentido, los hechos recientes ocurridos en la Cárcel de Itagüí deben ser asumidos con seriedad y en su justa dimensión", señalaron los firmantes en el comunicado dirigido específicamente al presidente Gustavo Petro, al Ministerio de Justicia, al Instituto Nacional Penitenciario y Carcelario (INPEC) y a la Delegación de Paz Urbana del Gobierno Nacional.
Contexto complejo y rechazo a señalamientos
Los voceros argumentaron que la situación no puede interpretarse de manera aislada ni atribuirse únicamente a responsabilidades individuales, sino que responde a una realidad carcelaria compleja donde intervienen múltiples factores asociados a las condiciones de quienes cumplen condenas prolongadas. Simultáneamente, rechazaron lo que calificaron como señalamientos calumniosos por parte de algunos actores políticos locales, afirmando que dichas declaraciones han afectado incluso a sus entornos familiares.
"Entendemos y lamentamos el grave daño que dicho evento genera a la confianza y credibilidad que la sociedad y el Gobierno Nacional nos han depositado", agregaron en el documento, cuestionando que algunas posturas críticas respondan principalmente a intereses políticos y electorales más que a una genuina preocupación por el proceso de paz.
Solicitud formal para reanudar diálogos de paz
Como parte central de su mensaje, los voceros solicitaron formalmente al Gobierno Nacional levantar la suspensión de los diálogos de paz urbana, manifestando su intención de continuar ejerciendo su rol con mayor responsabilidad y compromiso institucional.
"Solicitamos al presidente de la República levantar la suspensión ordenada para los diálogos de paz urbana. Nuestra posición es clara: continuaremos ejerciendo la vocería con responsabilidad, evitando que el trabajo adelantado se vea debilitado por interpretaciones ajenas a su propósito, y evitando ante todo que hechos como el que se presentó se vuelvan a repetir", expresaron con firmeza en el comunicado.
Compromiso con proceso colectivo
Finalmente, los representantes de los reclusos reiteraron su disposición al diálogo y al respeto institucional, subrayando que la paz urbana debe consolidarse como un proceso de construcción colectiva que trascienda la confrontación política partidista.
El escándalo ha puesto en evidencia las falencias de seguridad dentro del sistema penitenciario colombiano, mientras que la respuesta de los voceros busca mantener vivo un proceso de paz que enfrenta uno de sus momentos más delicados desde su implementación. Las autoridades competentes continúan investigando los detalles completos del evento y las responsabilidades administrativas y penales que puedan derivarse de este caso que ha capturado la atención nacional.



