La inteligencia artificial como herramienta de fraude en Colombia
Hace algunos años, cuando se mencionaba la inteligencia artificial, la imaginación volaba hacia robots o sistemas automatizados. Hoy, esta tecnología permite a los computadores analizar patrones en grandes volúmenes de datos y crear contenido nuevo: textos, imágenes, audios y videos que pueden resultar indistinguibles de los reales. El inconveniente es que estas mismas capacidades están siendo aprovechadas por delincuentes para cometer estafas sofisticadas en territorio colombiano.
No se trata de ciencia ficción: ya existen casos documentados en el país donde personas han perdido sumas considerables de dinero tras recibir llamadas con voces clonadas, videos falsificados o mensajes extremadamente persuasivos generados mediante IA. La tecnología que antes estaba confinada a laboratorios especializados ahora está disponible para cualquiera con acceso a internet, transformando radicalmente el panorama del fraude digital.
Clonación de voz: el engaño que suena real
Uno de los métodos fraudulentos que más está creciendo es la clonación de voz. Con apenas unos segundos de audio -obtenible desde un video en redes sociales, una nota de voz o incluso una llamada grabada-, los estafadores pueden producir una réplica casi perfecta de la voz de cualquier individuo.
Los escenarios típicos incluyen llamadas urgentes con guiones predecibles pero efectivos: "Mamá, tuve un accidente", "Estoy detenido, necesito que hagas una transferencia inmediata" o "Me robaron el celular, este es mi nuevo número". El tono angustiado, la voz convincente y la historia coherente logran que, en cuestión de minutos, la víctima realice la transferencia solicitada.
La inteligencia artificial no solo replica el timbre vocal; también puede imitar pausas, acentos regionales y emociones específicas. Cuando esta técnica se combina con información obtenida de redes sociales -viajes recientes, nombres de familiares, lugares frecuentados-, el engaño adquiere una credibilidad alarmante.
Deepfakes y mensajes personalizados: la evolución del fraude
Estos engaños frecuentemente incorporan deepfakes, videos manipulados mediante inteligencia artificial que permiten reemplazar rostros o modificar voces. Actualmente es posible crear material falso donde, por ejemplo, un "jefe" solicita un pago urgente, un supuesto funcionario da instrucciones o una figura pública promociona inversiones fraudulentas.
Aunque a veces existen pequeños detalles que delatan la manipulación -movimientos faciales extraños o sincronización imperfecta de labios-, estos indicios no siempre son evidentes para el usuario promedio, especialmente cuando el mensaje llega en momentos de presión emocional.
En Colombia, WhatsApp continúa siendo el canal predilecto de los estafadores. La diferencia actual radica en que muchos de estos mensajes ya no presentan errores gramaticales evidentes ni redacción deficiente, pues la IA permite generar textos personalizados y coherentes.
Los delincuentes pueden analizar información pública de sus víctimas en redes sociales y construir mensajes casi a la medida: "Hola, Carlos, vimos que hiciste una compra reciente. Necesitamos confirmar el pago antes del envío". El nombre correcto, el contexto adecuado y el momento preciso hacen que la víctima baje la guardia. Algunos fraudes combinan múltiples técnicas: primero llega un mensaje, luego una llamada con voz clonada, y finalmente un enlace falso para completar el pago.
¿Por qué son tan peligrosos estos fraudes?
Estas estafas atacan un elemento fundamental: la confianza. Durante años nos enseñaron a desconfiar de correos mal escritos o números desconocidos, pero ahora el fraude puede sonar perfecto, verse real y estar impecablemente redactado. Además, la IA permite automatizar ataques masivos, donde un estafador puede enviar miles de mensajes personalizados en minutos. Si solo un pequeño porcentaje de personas cae en el engaño, la operación resulta altamente rentable.
Medidas de protección esenciales
Ante estos riesgos crecientes, expertos en ciberseguridad recomiendan varias medidas preventivas:
- Desconfíe de la urgencia emocional: la mayoría de fraudes se apoyan en miedo o prisa. Si un mensaje o llamada exige actuar "ya mismo", deténgase y reflexione.
- Cuelgue y vuelva a llamar: si recibe una llamada sospechosa de un familiar, cuelgue y llame directamente al número que ya tenía guardado.
- Establezca una palabra clave familiar: acuerde con su familia una palabra que pueda usarse en situaciones de emergencia genuinas.
- Limite la exposición de audios: evite compartir audios innecesarios en redes sociales, pues cuantos más materiales estén disponibles públicamente, más fácil será para los delincuentes entrenar modelos de clonación.
- Active la verificación en dos pasos: en WhatsApp, correo electrónico y cuentas de redes sociales.
- Nunca entregue códigos de verificación: ninguna entidad seria le pedirá códigos que lleguen por SMS.
- Verifique antes de invertir: si ve un video de una figura pública recomendando inversiones, confirme la información en medios oficiales.
¿Qué hacer si ya fue víctima?
Si lamentablemente cayó en una de estas estafas, actuar con rapidez es fundamental. Contacte inmediatamente a su banco para bloquear posibles transferencias, reporte el número del estafador en WhatsApp, presente denuncia ante la Policía Nacional (específicamente en el Centro Cibernético Policial) y cambie todas sus contraseñas de acceso.
Es crucial recordar que la inteligencia artificial no es inherentemente negativa; representa una herramienta poderosa con aplicaciones beneficiosas en educación, salud y productividad. El problema no radica en la tecnología misma, sino en su uso malintencionado. En un mundo donde voces pueden falsificarse y videos manipularse, la mejor defensa sigue siendo la prudencia humana: pensar antes de reaccionar, verificar antes de transferir y nunca actuar bajo presión emocional.
