Un total de 107 ataques perpetrados con aeronaves no tripuladas en lo que va de 2026 ha encendido las alarmas sobre la vulnerabilidad de las Fuerzas Armadas para contener esta amenaza. El uso de estos dispositivos ya arroja un trágico saldo de dos militares muertos y más de un centenar de heridos, concentrándose la mayor parte de las acciones violentas en los departamentos de Cauca, Nariño y Valle del Cauca.
Resurgimiento de minas antipersonal
A este complejo panorama se suma el resurgimiento de explosivos en terrenos de Casanare, Cauca y Nariño que ya contaban con la certificación de estar libres de minas antipersonal, un retroceso provocado por la expansión territorial de las organizaciones criminales en medio del recrudecimiento del conflicto.
El coronel Silvano Sánchez, comandante de la Fuerza de Despliegue Rápido Número Ocho, detalló que las brigadas especializadas ya habían completado las labores de desminado humanitario para limpiar el suelo y certificar las regiones afectadas. Sin embargo, el oficial advirtió la letalidad de estos elementos al señalar que "el artefacto no distingue. Puede activarlo cualquier ser humano, puede ser un niño, un campesino que esté en el área o un soldado".
Fuerzas Armadas vulnerables ante drones
La efectividad para neutralizar la ofensiva aérea con drones también está bajo la lupa. Aunque el aparato estatal ha robustecido sus herramientas tecnológicas, diversos especialistas coinciden en que la respuesta actual sigue siendo deficiente.
Según el experto en seguridad Milton Salazar, "los grupos armados ilegales están utilizando nuevas estrategias para evitar las inhibiciones que generan los equipos usados por las Fuerzas Militares", lo que deja en evidencia la continua evolución de las tácticas delictivas.
Desafíos técnicos y de infraestructura
El desafío para contrarrestar este fenómeno no es solo técnico, sino también de cobertura e infraestructura institucional. Desde la perspectiva de Orlando Carrillo, analista en seguridad, resulta prioritario que se ejecuten "inversiones claras, fuertes y, ojalá, que las capacidades sean distribuidas en todos los lugares del país en los que se registran amenazas".
No obstante, los tiempos de implementación chocan con las dinámicas del propio Estado; una encrucijada que el experto Luis Villamarín definió al advertir que "las Fuerzas Militares están en un dilema porque tienen un procedimiento legal, unos mecanismos, que dilatan la capacidad de responder rápidamente".



