La adicción a las compras de Sally Gardner: cómo un medicamento desencadenó una crisis financiera
Sally Gardner, reconocida escritora e ilustradora británica de literatura infantil y juvenil, estuvo a punto de perder toda su fortuna debido a una adicción a las compras que, según reveló, fue provocada por un medicamento recetado para tratar el síndrome de piernas inquietas. En una entrevista con BBC Mundo, la autora de obras como Las tres caras de la Luna, ganadora del Costa Book Award y la Medalla Carnegie, relató cómo su vida dio un giro inesperado tras alcanzar el éxito literario.
El éxito tardío y los excesos
Gardner publicó su primer libro después de los 40 años, lo que la llevó a vender más de 2,5 millones de ejemplares y a obtener múltiples reconocimientos. Sin embargo, este éxito desencadenó un comportamiento compulsivo que la llevó a realizar gastos desmesurados. Entre sus compras más extravagantes se encuentra una bañera valorada en aproximadamente 34.000 dólares (unos 127 millones de pesos colombianos), láminas del artista pop inglés Peter Blake y viajes a boutiques parisinas.
Al principio, sus amigos no le dieron importancia, pensando que eran excesos temporales producto del éxito. Pero Gardner no podía parar. "De repente, me encuentro en otro lugar y, por primera vez en mi vida, gano muy bien", comentó la escritora, quien llegó a sentirse avergonzada por la cantidad de dinero que ganaba, pero no lograba controlar sus impulsos.
Mentiras y deudas acumuladas
La adicción a las compras llevó a Gardner a mentir a sus amigos sobre sus adquisiciones y a negar que estuviera estrenando ropa, consciente de las críticas que podría recibir. "No tenía ni idea de lo que me había pasado. Era como si me preguntaran: '¿Quién eres? ¿Qué estás haciendo?'", argumentó. Su estilo de vida y las compras diarias la llevaron a acumular importantes deudas, lo que la obligó a vender su casa en el norte de Londres y mudarse a un apartamento más pequeño. A pesar de su precaria situación financiera, no dudó en contratar a un diseñador de interiores para decorar su nuevo hogar.
Sus amigas, preocupadas por el aumento de su adicción, llegaron a recorrer las tiendas de la ciudad para suplicar a los vendedores que no le ofrecieran productos. Gardner, por su parte, se sentía al borde de la locura, sin encontrar explicación a su comportamiento, que atribuía a la edad y a la etapa que atravesaba.
El diagnóstico y el tratamiento contraproducente
Gardner padecía síndrome de piernas inquietas (SPI), pero nunca había recibido tratamiento. Cuando acudió al médico, le recetaron agonistas de la dopamina para mejorar su condición. Sin embargo, el medicamento causó el efecto contrario y desencadenó efectos secundarios psiquiátricos que intensificaron su adicción a las compras. "Era constante: no podía sentarme, no podía ver la televisión, no podía salir a cenar. Tenía que estar de pie todo el tiempo", explicó.
Después de 20 años y con menos dinero en el bolsillo, la escritora comprendió que su comportamiento compulsivo estaba relacionado con los medicamentos que tomaba. "Mi adicción a las compras se apoderó de mi vida y ahora me doy cuenta de qué la causó", afirmó.
Recuperación y tratamiento continuo
Actualmente, Sally Gardner se encuentra en proceso de recuperación, ayudada en parte por el pódcast Impulsive que le envió su hija. No obstante, debe continuar con el tratamiento, ya que es lo único que le funciona. "Está ahí todo el tiempo, y lucho contra ello a diario. Con cada compra que hago, tengo que pensar: '¿Es una compulsión? ¿Lo estoy haciendo de nuevo?'", manifestó.
La historia de Gardner es un recordatorio de cómo los medicamentos pueden tener efectos secundarios inesperados y graves, y de la importancia de estar atentos a los cambios de comportamiento que puedan indicar una adicción.



