En los días previos a un momento que había esperado durante años, algo en Yulixa Toloza parecía distinto. No era la emoción habitual de quien está por cumplir un deseo postergado, sino una actitud más silenciosa, más contenida, que hoy cobra otro significado para quienes la conocían.
Su desaparición, ocurrida el pasado 13 de mayo tras someterse a un procedimiento de lipólisis láser en un centro estético del barrio Venecia, en el sur de Bogotá, ha despertado múltiples preguntas. Entre ellas, una inquietud que ahora toma fuerza: si Yulixa, de alguna manera, intuía que algo no estaba bien.
Un deseo aplazado durante años
Stefanía López, amiga cercana de Yulixa desde hace seis años, relató en el pódcast Conducta Delictiva que la mujer llevaba al menos dos años soñando con realizarse este procedimiento estético. Se trataba de una decisión importante para ella, relacionada con una zona de su abdomen que le generaba incomodidad desde una cirugía previa por quistes.
“Era algo que ya anhelaba realmente”, aseguró Stefanía. Incluso había intentado someterse a la intervención tiempo atrás. Alcanzó a hacer un abono, pero dificultades económicas la obligaron a cancelar y pedir la devolución del dinero. La idea quedó en pausa hasta que, meses después, varias conocidas se practicaron procedimientos similares con buenos resultados. Eso la motivó a retomar su plan. Finalmente, agendó la lipólisis láser en el mismo centro estético donde otras mujeres del sector ya se habían atendido.
Las señales que hoy generan inquietud
Aunque se trataba de un objetivo esperado, Yulixa no lo compartió abiertamente. Según su amiga, creía que “la envidia no deja que los planes se den”, por lo que solo la noche anterior decidió contarle. “Stefi, venga, que tengo algo atorado, necesito contárselo”, recordó Stefanía.
Sin embargo, lo que debía ser un momento de ilusión no se sintió así. La mañana del procedimiento, su actitud fue distinta. “Sí, realmente sí. Ella no salió emocionada, no salió contenta”, relató. La describió caminando despacio, con las manos en los bolsillos y respondiendo con frases cortas, como si aún dudara de la decisión. Con el paso de los días, esa imagen quedó marcada en la memoria de su amiga. “Uno después entra en caos y dice: quizás sí lo presentía”, agregó.
Yulixa ingresó al procedimiento hacia las 8:30 de la mañana y fue entregada a su acompañante cerca de la 1:00 de la tarde. Poco después, Amalia Pardo, quien estaba con ella, contactó a Stefanía para preguntarle si los síntomas que presentaba eran normales. En los videos que recibió, Yulixa aparecía en el piso, incapaz de caminar, con la mirada perdida y los labios morados. “Yo le dije: no, a mí no me pasó así”, contó.
Preocupada, Stefanía se comunicó con María Fernanda Delgado Hernández, identificada como propietaria del centro estético. Según su versión, le explicaron que Yulixa estaba afectada porque “la faja le estaba apretando” y porque, al parecer, le habían “doblado la dosis de ketamina”.
Horas después, dos hombres vestidos de negro sacaron a Yulixa aparentemente inconsciente y la subieron a un vehículo Chevrolet Sonic azul. Desde ese momento, no se conoce su paradero.



