La desaparición de Yulixa Toloza, una mujer de 52 años que se sometió a un procedimiento estético en el sur de Bogotá, sigue generando interrogantes. Mientras la investigación avanza, nuevos testimonios de personas cercanas reconstruyen las horas previas y posteriores a la intervención. En una entrevista con el podcast Conducta Delictiva, una de sus amigas más cercanas reveló que no solo conocía el lugar, sino que también se había operado allí tiempo atrás.
La amiga que también se operó
Estefanía López, amiga de Yulixa desde hace seis años y con quien compartía vivienda y círculo social, aseguró que ella misma se realizó una intervención en el mismo establecimiento. Su experiencia previa, según relata, generó confianza en el lugar. "Yo también me operé ahí", contó durante la entrevista, mientras explicaba cómo conoció el centro y la relación con la administradora.
Llegó al lugar por recomendación de una conocida y luego comenzó a tener contacto directo con la administradora, identificada como María Fernanda Martínez. La dueña se volvió clienta de Estefanía, quien le hacía las pestañas, y en ocasiones le prestaba servicios a domicilio.
Confianza basada en la observación
Ese vínculo hizo que Estefanía frecuentara el lugar y observara a pacientes antes y después de los procedimientos. Ver personas recuperándose sin aparentes complicaciones aumentó su confianza. "Yo empecé a trabajar con ella, a realizarle pestañas y entre confianza y confianza, y pues al yo ir, veía a las pacientes llegar y las veía bien", afirmó.
Aunque inicialmente tuvo dudas sobre las condiciones del sitio, los resultados visibles en otras personas influyeron en su decisión. "A mí me entra el miedo, digo: 'Pero eso no es una clínica, eso no es lo que normalmente es'", recordó. Sin embargo, se operó tiempo después, pagó alrededor de 3.200.000 pesos en promoción, permaneció consciente durante la intervención de dos horas y fue enviada a casa tras una corta recuperación.
El día de la cirugía de Yulixa
Años después, cuando Yulixa decidió operarse, el desenlace fue distinto. La intención de hacerse el procedimiento llevaba años rondándole, pero por dificultades económicas lo había aplazado. La noche anterior, Yulixa confesó su decisión, pero Estefanía percibió nerviosismo. "Sí, realmente yo a ella no la vi así como con esas ganas y demás, no", recordó.
Describió la mañana antes de salir: "Ella sube con las manos en los bolsillos y empieza a caminar como lento, mirando todo". Horas después de ingresar, comenzaron las alertas. Yulixa ingresó sobre las 8:30 a. m. y fue entregada cerca de la 1:00 p. m. Poco después, la acompañante envió videos y mensajes preguntando si lo que veía era normal. "Tefa, ¿a ti te pasó igual? ¿Esto cómo es? ¿Tú crees que esto es normal?", mencionó.
Los videos mostraron una situación inquietante. "No, a mí no me fue así. No sé si es normal", respondió Estefanía. Ante la preocupación, llamó a María Fernanda, quien justificó el estado de Yulixa por factores físicos y medicamentos. "A ella le estaba doliendo mucho y le doblaron la dosis de ketamina", aseguró que le dijeron.
Luego recibió videos donde Yulixa aparecía inquieta, moviéndose constantemente y con dificultades. "Me envía otro video donde ella estaba dando vueltas y vueltas en la cama, tenía ansiedad, estaba como desesperada", relató. Durante un momento de dificultad respiratoria, pidieron oxígeno, pero no tenían. "Yo pedí que le colocaran oxígeno, no tienen oxígeno", recordó.
Con el paso de las horas, la situación se volvió confusa. Los mensajes desde el teléfono de Yulixa llegaban con palabras aisladas y frases sin sentido, mientras sus amigas trataban de ubicarla. Para Estefanía, las preguntas empezaron mucho antes de la desaparición, cuando su propia experiencia dejó de parecerse a lo que veía en los videos de Yulixa.



