Amigo periodista revela detalles de las amenazas que recibía el empresario antes de su trágica muerte
Felipe Arias, reconocido periodista y amigo cercano del empresario Gustavo Andrés Aponte, ha revelado información crucial sobre las amenazas que el dueño de Arroz Sonora enfrentaba antes de ser asesinado al salir de un gimnasio en Bogotá. En una entrevista exclusiva con La FM, Arias compartió detalles desconocidos sobre la delicada situación de seguridad que preocupaba profundamente al empresario.
La última conversación: solidaridad en medio de la tragedia
La última comunicación entre Felipe Arias y Gustavo Aponte tuvo lugar cuando el periodista se encontraba cubriendo la emergencia invernal en Córdoba. Desde el Caribe colombiano, Arias llamó a su amigo con un propósito noble: organizar ayuda para las víctimas de las inundaciones que azotaban la región.
"Lo que hice fue tomar el teléfono y decirle: 'Tavo, hermano, esto está tenaz acá en Córdoba, está terrible; armemos una campaña con un grupo de empresarios, amigos suyos y ustedes que tienen forma de ayudar... hagamos casitas o entregamos algo'", relató Arias durante la entrevista.
La respuesta de Aponte fue inmediata y solidaria: "Hágale, hermano, ¿Qué hay que hacer?". Ambos quedaron en reunirse posteriormente para coordinar la ayuda humanitaria, pero ese encuentro nunca se concretó debido al violento asesinato que truncó la vida del empresario.
Las preocupaciones de seguridad que Aponte compartía en confianza
Felipe Arias reveló que, más allá de sus conversaciones sobre proyectos solidarios, Gustavo Aponte le había confesado sus temores respecto a su seguridad personal. El periodista destacó que ambos compartían conversaciones sobre fe y espiritualidad, y en una ocasión particular, Aponte le pidió específicamente que orara por él.
"Cada vez que nos veíamos y hacíamos oraciones, él me decía: 'Hermano, ya que a usted le gusta todo esto, haga oración por mí, porque hay sensibilidades alrededor de mí'", afirmó Arias, recordando las palabras del empresario.
El periodista fue más allá al confirmar que Aponte "decía que había recibido llamadas y tenía susto de ir a las tierras en Tolima", revelando así que existían amenazas concretas que mantenían al empresario en estado de alerta constante.
Una amistad truncada por la violencia
Felipe Arias expresó su profundo pesar por la pérdida de su amigo, destacando que "siempre que yo llamaba, Gustavo; porque sabía su calidad de empresario, pues él me echaba la mano, con campañas y con todo". Esta colaboración constante en iniciativas sociales hacía que la relación entre ambos trascendiera lo profesional para convertirse en una amistad genuina.
El periodista lamentó especialmente que la cita que habían acordado para coordinar la ayuda a Córdoba nunca pudo realizarse: "Lamentablemente esa cita no se cumplió. Hace ocho días, cuando yo estaba en las inundaciones de Córdoba, dije: 'Hay que ayudar, hay que hacer algo'".
Estas revelaciones de Felipe Arias arrojan nueva luz sobre los últimos días de Gustavo Aponte, confirmando que el empresario no solo era consciente de los riesgos que enfrentaba, sino que había expresado abiertamente sus temores a personas de su confianza antes del fatal desenlace.



