Informe policial detalla el asesinato del empresario Gustavo Aponte y su escolta en Bogotá
El informe de inspección policial tras el crimen del empresario Gustavo Aponte y su escolta Luis Gabriel Gutiérrez, ocurrido el miércoles 11 de febrero en el norte de Bogotá, revela detalles escalofriantes sobre la planeación milimétrica del ataque. Según el documento, ambos recibieron disparos con arma 9 milímetros en las mismas partes del cuerpo: cabeza y cuello, con una precisión que sugiere un operativo cuidadosamente diseñado.
La meticulosa planeación del crimen
El informe, al que tuvo acceso SEMANA, describe cómo los sicarios hicieron seguimiento previo a las víctimas, estudiaron sus rutinas y escogieron como punto de ataque la salida del parqueadero del gimnasio. Este lugar fue seleccionado estratégicamente como un punto débil donde la víctima y su escolta no podrían reaccionar adecuadamente.
Los atacantes, vestidos con traje formal (saco y corbata), se acercaron a las víctimas alrededor de las 3:38 de la tarde y dispararon con tal exactitud que los impactos en cada cuerpo fueron prácticamente calcados. Dos disparos fulminantes en cada víctima sellaron su destino en cuestión de segundos.
Hallazgos en el lugar de los hechos
En el sitio del crimen, los investigadores encontraron:
- Tres celulares pertenecientes a las víctimas
- Un arma de fuego de propiedad del escolta, que no alcanzó a utilizar
- Rastros balísticos compatibles con un arma 9 milímetros
Testigos que se encontraban en el lugar intentaron auxiliar a las víctimas, quienes fueron trasladadas a centros asistenciales. Sin embargo, aproximadamente una hora después se confirmó su fallecimiento.
Nuevas hipótesis investigativas
La forma en que ocurrió el crimen sugiere que no fue obra de un solo individuo. La precisión de los disparos y la rapidez de ejecución abren la posibilidad de que hayan participado al menos dos sicarios, además de cómplices que garantizaron su huida.
El informe destaca que se tomaron declaraciones de policías que llegaron al lugar, familiares de las víctimas y se revisaron cámaras de seguridad para identificar a los responsables. Aunque la investigación continúa, se sabe que el empresario no sufría amenazas recientes y que contaba con escolta privada por temas de seguridad generales, no específicamente por amenazas de muerte.
Este crimen se suma a una lista de homicidios con características particulares en Bogotá, destacando la sofisticación operativa de los grupos criminales que actúan en la capital colombiana.



