Bancos peruanos moderan créditos por inflación e incertidumbre electoral
Bancos peruanos moderan créditos por inflación y elecciones

Los bancos en Perú, que actualmente gozan de una liquidez holgada, se ven obligados a replantear sus expectativas debido al entorno político incierto y a factores externos adversos. La actividad de intermediación financiera, principal fuente de ingresos del sistema bancario, que consiste en captar ahorros del público para prestarlos a personas y empresas, había comenzado el año con un ritmo mejor. Los créditos avanzaron durante el verano a una tasa de crecimiento del 7%, superando el 6% del año anterior y recuperándose del estancamiento de 2024.

Cambio de panorama

Sin embargo, a inicios del segundo trimestre, el panorama se tornó más complejo debido a la prolongación de la guerra en el Medio Oriente, que acentuó las presiones inflacionarias globales con el alza del petróleo, y al proceso electoral en Perú, que ha generado incertidumbre. Este escenario no era el previsto por la mayoría de analistas y empresas a finales de 2025. Ante lo imprevisto, los agentes económicos comienzan a reformular sus perspectivas.

Posición neutral de los bancos

Según una encuesta realizada por el Banco Central de Reserva (BCR) a gerentes del sistema bancario entre el 1 y 20 de abril, los bancos dejarán de relajar las condiciones crediticias para las empresas, como lo hicieron entre enero y marzo, y adoptarán una posición neutral en el segundo trimestre. Esto implica que no habrá cambios importantes en la flexibilización de las condiciones crediticias, lo que los analistas interpretan como cautela.

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Factores externos e internos

La prudencia no es exclusiva de la banca. La dilación del conflicto en Irán, con la peor crisis de suministro de petróleo en la historia debido al bloqueo del estrecho de Ormuz, ha disparado el precio del crudo un 50% por encima de los 110 dólares por barril, encareciendo los combustibles en Perú y en todo el mundo. Ante ello, el Fondo Monetario Internacional (FMI) ha rebajado sus pronósticos de crecimiento global.

En el ámbito local, aunque la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE) culminará el conteo de votos en las próximas dos semanas, el candidato Roberto Sánchez se afianza en el segundo lugar, relegando a Rafael López Aliaga. Buena parte de los especialistas y algunas plataformas dan por sentado que el izquierdista disputará la segunda vuelta con Keiko Fujimori. Sánchez, quien propone una mayor intervención estatal, la revisión de contratos que involucran recursos naturales y la nacionalización del gas de Camisea, genera resquemor en el sector privado, que lo asocia con Pedro Castillo y la crisis económica desatada desde 2021.

Reacción de los bancos

Los bancos son conservadores por naturaleza, pues prestan dinero de sus depositantes. Su reacción natural es contraerse cuando hay riesgos, como ocurre ahora con la incertidumbre electoral y la guerra que eleva los costos, afirmó Marco Antonio Zaldívar, director de empresas. “En esta coyuntura política, el consumo se retrae y los bancos son los primeros en poner un freno. Pueden sobre reaccionar y poner en revisión a los sectores para analizar en cuáles suben más los costos”, añadió.

El sistema bancario observará con cuidado a sectores relacionados con el consumo interno, especialmente aquellos en los que los clientes pueden postergar compras, como electrodomésticos, autos e inmuebles, sostuvo Zaldívar.

Impacto de la inflación

Al mismo tiempo, el conflicto en Irán ha provocado una fuerte elevación de los precios del combustible y el transporte, que podrían mantenerse altos, ya que el BCR prevé que la meta de inflación recién se retomará a fin de año. “A los bancos les preocupa la inflación y que esta reduzca el consumo y el crecimiento económico”, agregó Zaldívar. La inflación a 12 meses ascendió en abril al 4.01%, la mayor en más de dos años.

Sin embargo, Felipe Morris, director de IFS, señaló en el foro Perspectivas Económicas organizado por Gestión que, a pesar de la tensión externa por la guerra, “más preocupación puede haber por el lado del shock interno, la parte política”.

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Medidas de cautela

Zaldívar consideró que la cautela de los bancos, reflejada en la encuesta del BCR, se traduce en la reducción de líneas de crédito, mayores costos, exigencias de más garantías y una evaluación más detallada a las empresas, así como demoras en la decisión para desembolsos de préstamos.

Incertidumbre adicional

La combinación de inflación y ruido político configura un escenario de pausa, donde la prioridad es preservar el equilibrio antes que introducir cambios que podrían resultar prematuros, sostuvo Luis Eduardo Falen, docente de la Universidad del Pacífico. No obstante, comienzan a cobrar mayor relevancia otros factores vinculados a la confianza y al entorno de negocios. El contexto electoral del segundo trimestre introduce un componente adicional de incertidumbre que suele llevar a las empresas a actuar con mayor prudencia y postergar decisiones de inversión relevantes, advirtió.

Esta cautela también se traslada al sistema financiero. Los bancos optarían por una estrategia de “esperar y ver” mientras se define el panorama político y económico, prevé Falen. La expectativa es que, una vez exista mayor claridad sobre el rumbo del país, se puedan tomar decisiones más firmes en torno al crédito y la inversión, agregó.