Brote de hantavirus en Argentina 2018: once muertos inició en un cumpleaños
Brote de hantavirus 2018: once muertos empezó en cumpleaños

Hace ocho años, un hombre decidió asistir a un cumpleaños en Epuyén, al sur de Argentina, a pesar de que comenzaba a tener fiebre. Ese acto fue el origen de un brote de hantavirus que causó la muerte de once personas. Este episodio, ocurrido en 2018, ahora arroja luz sobre la propagación de la cepa Andes de este virus, que recientemente se transmitió dentro de un crucero en el Atlántico, donde tres pasajeros fallecieron.

Reconstrucción del brote en Epuyén

El brote comenzó cuando un habitante de la localidad patagónica se infectó con la cepa Andes, probablemente tras contacto con orina, excrementos o saliva de roedores cerca de su hogar. Generalmente, así es como los humanos contraen el hantavirus. La cepa Andes es la única conocida que puede transmitirse entre personas.

El 3 de noviembre de 2018, el paciente cero, de 68 años, asistió durante una hora y media a un cumpleaños con un centenar de participantes. Cinco personas que estuvieron en contacto con él desarrollaron síntomas en las semanas siguientes, según un estudio publicado en 2020 en el New England Journal of Medicine.

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Superpropagadores y contagios

De estas cinco personas sintomáticas, tres fueron consideradas "superpropagadoras", responsables de dos tercios de las infecciones. Una de ellas contagió a seis personas debido a su vida social activa, y falleció 16 días después de la aparición de los síntomas. Su esposa, la tercera superpropagadora, se sintió mal durante el velatorio, donde otras diez personas se contagiaron.

La reconstrucción de los hechos permitió establecer que el paciente cero estaba en una mesa a menos de un metro de varias personas infectadas. Sin embargo, también contagió a otra persona con la que solo se cruzó para ir al baño e intercambió un saludo.

Transmisión y medidas de control

El análisis indicó que la mayoría de los pacientes se contagiaron por inhalación de gotículas. Los autores señalaron que la aparición de los primeros síntomas es crucial: en más de la mitad de los casos, la transmisión se produjo el día en que el caso original presentó fiebre.

Más de 80 profesionales de la salud estuvieron en contacto estrecho con los sintomáticos, a menudo sin medidas de precaución, pero ninguno resultó infectado. Aislar a los pacientes sintomáticos y pedir cuarentena a sus contactos probablemente limitó la propagación. Este aislamiento duró varias semanas, ya que el período de incubación podía llegar a cincuenta días.

Olivier Blend, biólogo del Conicet, calificó la cuarentena como "decisiva" para contener el hantavirus. En el episodio actual del crucero, también se implementaron medidas de aislamiento y cuarentena para los contactos de los pasajeros afectados.

Comparación con el COVID-19

Raúl González Ittig, otro biólogo del Conicet, explicó que es difícil que ocurra una situación similar al COVID-19 debido a la alta letalidad de la cepa Andes. "El COVID, al no ser un virus letal rápido, primero contagia a miles de personas y luego se acumulan los muertos. En cambio, el hantavirus es muy letal: rápidamente se ven muertos, se hacen aislamientos y se frena la cadena de contagio", señaló.

La OMS considera posible detectar más casos, pero confía en que el brote sea limitado si se toman las medidas adecuadas, y enfatiza que el riesgo de epidemia es bajo.

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