El caso judicial que persigue a Lucho Herrera: cuatro desaparecidos y un rompecabezas de versiones
Cuatro décadas después de escribir historia en el ciclismo mundial, el nombre de Luis 'Lucho' Herrera reaparece vinculado a un expediente judicial marcado por testimonios contradictorios y una verdad que permanece sin resolver. El exciclista, que en 1985 hizo vibrar a Colombia con su victoria en el Tour de Francia y luego se convirtió en el primer colombiano en ganar la Vuelta a España, hoy enfrenta una investigación por la desaparición de cuatro personas en Fusagasugá.
La acusación que reabrió el caso
El señalamiento proviene de Luis Fernando Gómez, alias Ojitos, exparamilitar de las Autodefensas del Casanare. Según su versión, Herrera habría solicitado la desaparición de cuatro vecinos —los hermanos Víctor Manuel y José del Carmen Rodríguez, Gonzalo Guerrero y Duviseldo Torres— con el objetivo de apropiarse de sus tierras.
Ojitos declaró que en 2017 mantuvo una conversación directa con Herrera, quien supuestamente le entregó dos sobres manila: uno con 40 millones de pesos y otro con fotografías de las cuatro personas, a quienes describió como "milicianos" que planeaban secuestrarlo. Aunque este testimonio reposaba en la Fiscalía desde ese año, solo cobró mayor relevancia en 2025 cuando el exparamilitar recibió una sentencia anticipada por otros procesos judiciales.
De acuerdo con esta versión, Herrera y su hermano se habrían reunido con Martín Llanos, exjefe paramilitar, para coordinar la desaparición de las víctimas. Hombres armados, utilizando brazaletes del DAS, habrían sacado a las cuatro personas de sus viviendas el 23 de octubre de 2012 en la vereda Piamonte de Fusagasugá. Desde ese momento, nunca más se tuvo noticia de ellos.
Las contradicciones que complican la investigación
Con el transcurso del tiempo, los propios testimonios comenzaron a presentar inconsistencias significativas. En una declaración posterior, Ojitos aseguró que Herrera sí le entregó los sobres con dinero y fotografías. Sin embargo, en otra parte de su relato, afirmó exactamente lo contrario: que Herrera nunca le dio dinero y que él no participó en los secuestros. "Sería yo mentiroso decir eso", manifestó en una de sus versiones, negando haber recibido órdenes directas.
A esta situación se suma la retractación de Héctor Díaz, alias Camargo, otro exparamilitar inicialmente señalado de participar en los hechos. En diligencia judicial, negó categóricamente haberse reunido con Herrera y aseguró que la orden de recoger a las víctimas provino de otra persona. "En ese periodo se hizo una reunión por parte del señor Lucho Herrera, eso es falso", afirmó con contundencia.
Las versiones, frecuentemente opuestas entre sí, han ido debilitando la claridad del proceso judicial y mantienen en la incertidumbre a las familias de los desaparecidos, quienes desde hace más de una década esperan respuestas concretas sobre el paradero de sus seres queridos.
El ídolo deportivo, las dudas y la espera familiar
En Fusagasugá, la figura de Herrera continúa generando sentimientos encontrados entre la comunidad. Para muchos habitantes, sigue siendo una gloria del ciclismo colombiano; para otros, este caso judicial deja preguntas difíciles de ignorar. El propio exciclista ha insistido reiteradamente en su inocencia ante las autoridades judiciales, aunque reconoce haberse reunido en el pasado con Martín Llanos, un hecho que también despierta interrogantes significativos.
¿Por qué un ídolo del deporte se reunió con un jefe paramilitar? Esta es una de las preguntas centrales que la justicia intenta resolver desde hace años, en medio de testimonios que se contradicen constantemente y expedientes que no logran cerrarse definitivamente.
Mientras tanto, dos familias continúan esperando encontrar a sus seres queridos, aunque sea para darles sepultura digna y conocer la verdad completa sobre lo ocurrido. El hombre que alguna vez llevó a Colombia a la cima del ciclismo mundial hoy enfrenta un proceso judicial donde la historia, la memoria colectiva y la justicia permanecen en disputa constante.
La voz de las familias afectadas
El recorrido de esta tragedia inició en la casa de los hermanos Víctor y José del Carmen Rodríguez. Posteriormente afectó a Gonzalo Guerrero, quien no alcanzó siquiera a ver la primera radiografía del bebé que su esposa esperaba. Ese miércoles de octubre de 2012, la vida se detuvo abruptamente para tres familias completas.
Veintitrés años después, un juzgado parecía poner rostro a un supuesto responsable, que para sorpresa de todos resultó ser su vecino: Lucho Herrera, la gloria del deporte colombiano, fue mencionado por el paramilitar que aseguró que había ordenado desaparecer a sus vecinos para apropiarse de sus terrenos.
La noticia resultó tan desconcertante que los familiares de las víctimas aseguran que nunca tuvieron conflictos con el ciclista y que sus tierras eran demasiado pequeñas como para que alguien tuviera interés real en despojarlos de ellas.
En 2025, cuando el caso tomó relevancia mediática, la Fiscalía descubrió que los cuerpos de Víctor Rodríguez y Duviseldo Torres se encontraban en Medicina Legal desde 2008. Para sus familiares, el dolor fue indescriptible al recibir esta información. Los seres queridos de las otras dos víctimas permanecen sumidos en la incertidumbre más absoluta. Todos exigen que la justicia no los olvide, pues más allá de que el ciclista esté o no involucrado, las respuestas concretas son lo más importante para ellos.
Las contradicciones de los testimonios paramilitares
Alias Ojitos, 'Camargo' y 'Menudencias' fueron los tres exparamilitares que aseguraron ante un juez que Lucho Herrera estaba involucrado en la desaparición de cuatro vecinos en Fusagasugá. La columna vertebral de la investigación es la declaración de Ojitos, quien afirmó que en 2003 Herrera le habría entregado 40 millones de pesos y las fotografías de los cuatro hombres, asegurando que eran milicianos de la guerrilla.
Siete años después, los paramilitares volvieron a declarar, pero esta vez presentaron contradicciones significativas. Los tres aseguraron no haber recibido órdenes directas del ciclista, generando confusión en el proceso.
Sin embargo, Herrera aseguró que habían sido los paramilitares quienes lo buscaron para exigirle el pago de una extorsión de 200 millones de pesos que él se negó a cancelar. Por esa razón específica se habría reunido con Martín Llanos, exjefe paramilitar, entre julio y agosto de 2003.
El resultado de esa reunión contiene una de las primeras contradicciones evidentes en las declaraciones proporcionadas por Ojitos. Hasta el momento, no resulta claro si Herrera entregó o no dinero al entonces jefe de las AUC, aunque Martín Llanos asegura que eso nunca sucedió.
Según versiones de la familia Herrera, días después sí tuvieron que pagar 20 millones de pesos en efectivo por una extorsión. De acuerdo con el relato de Lucho, su vinculación al caso se debe a un supuesto policía que lo chantajeó en 2016 a cambio de sacarlo del proceso judicial. El ciclista asegura que fue la única vez que lo vio y que nunca entregó el dinero solicitado.
Mientras tanto, los familiares de las víctimas continúan esperando la verdad completa sobre lo sucedido con sus seres queridos, en un caso donde las versiones contradictorias y la falta de claridad judicial mantienen viva la incertidumbre después de más de una década.