El relato estremecedor de un chef en el corazón del Bronx
Óscar Rosas, un chef que trabajó en el antiguo sector del Bronx de Bogotá, ha revelado uno de los capítulos más oscuros y traumáticos de su vida en una reciente entrevista para el programa 'Los Informantes'. Su testimonio expone la violencia extrema y las prácticas criminales que imperaban en ese territorio controlado por grupos delictivos.
De la necesidad a la pesadilla culinaria
La historia de Rosas comienza en un contexto de vulnerabilidad y supervivencia. Para mantenerse en un entorno hostil y marginal, inicialmente realizaba labores simples como limpiar calles, pero pronto avanzó hacia la venta y empaquetado de drogas. Sin embargo, fue su habilidad en la cocina lo que llamó la atención de 'Los Sayayines', el grupo criminal que ejercía control absoluto sobre el Bronx.
Lo que parecía una forma de subsistencia se transformó rápidamente en una pesadilla. El chef fue llevado a un túnel subterráneo donde permaneció recluido durante tres años consecutivos, aislado completamente del mundo exterior. Su vida cotidiana giraba exclusivamente en torno a la cocina, sin posibilidad de salir o escapar.
El descubrimiento macabro y la amenaza mortal
El momento más estremecedor ocurrió cuando Rosas se percató de la verdadera naturaleza de la carne que debía preparar. Mientras manipulaba ingredientes como ajo y cebolla, notó que algo no estaba bien. "Saco lo que estaba en la bolsa de cuero, la extiendo. Cojo el ajo, cojo la cebolla, pero miro bien la carne y era un cuerpo humano completico: sin pies, sin cabeza, sin manos, sin huesos", relató con voz temblorosa.
Cuando se atrevió a cuestionar a uno de los líderes del grupo y expresar su negativa a cocinar aquello, recibió una brutal respuesta. "Miro al sayayin y el sayayin me pega con la culata. Le dije: 'no voy a cocinar eso, eso es piel humana', y él me respondió: 'no solo lo va a cocinar, lo va a probar y se lo va a comer, o si no nos lo comemos a usted'".
El escape desesperado y la validación posterior
Óscar Rosas logró escapar del Bronx mediante un acto desesperado de autolesión. Se hirió el cuello con un vidrio, lo que obligó a sus captores a retirarlo de los túneles. Fue dejado en las inmediaciones del Parque de los Mártires y posteriormente atendido en una clínica.
Aunque inicialmente su historia fue recibida con escepticismo, la intervención oficial de 2016 en el Bronx ratificó la presencia de fosas, túneles y centros de tortura, validando así las denuncias de las víctimas. Las autoridades confirmaron la existencia de estructuras subterráneas donde se cometían todo tipo de atrocidades.
Un testimonio que revela la crudeza de la violencia
El caso de Óscar Rosas se ha convertido en un crudo recordatorio de la violencia extrema que imperó en este sector de Bogotá durante años. Su relato no solo expone prácticas criminales aberrantes, sino que también deja muchas incógnitas sobre el alcance real de las atrocidades cometidas en el antiguo Bronx.
El testimonio del chef forma parte de una serie de revelaciones que han surgido tras la intervención del sector, mostrando cómo operaban las estructuras criminales y el nivel de control que ejercían sobre quienes habitaban o trabajaban en esa zona de la capital colombiana.



