El oscuro secreto culinario del Bronx de Bogotá sale a la luz
Óscar Rosas, identificado como el 'Chef del diablo', ha roto años de silencio para revelar los horrores que vivió como cocinero en el extinto Bronx de Bogotá, la otrora mayor 'olla' de drogas de Colombia. En una impactante entrevista para el pódcast 'Conducta Delictiva', uno de los más escuchados en Latinoamérica, Rosas detalló cómo fue obligado a preparar carne humana en medio de rituales satánicos.
De restaurantes de lujo a la cocina del terror
Rosas narró con visible arrepentimiento cómo su adicción a las drogas lo llevó de trabajar en prestigiosos restaurantes de Estados Unidos a caer en las garras de los 'sayayines' y capos que controlaban el Bronx. "Me tocó hacer estos actos por miedo a que me quitaran la vida", confesó el hombre, quien aseguró haber estado secuestrado en una casa donde se realizaban prácticas oscuras.
El operativo masivo de policía y ejército que en mayo de 2016 desmanteló 'La Ele', como se conocía a esta zona cercana a la Basílica Menor del Voto Nacional, dejó al descubierto solo una parte de las atrocidades cometidas allí. Rosas ahora aporta detalles escalofriantes sobre lo que ocurría entre esas paredes.
El macabro menú y sus exclusivos comensales
Entre las revelaciones más impactantes, el ex cocinero describió un restaurante clandestino que operaba dentro del Bronx:
- Servían carne humana en bandejas a "extranjeros, especialmente japoneses y tailandeses"
- Cobraban un millón de pesos por un plato de 250 gramos
- Los martes y jueves, disfrazaban la carne humana con arroz para dársela a los habitantes de la calle ("ñeros"), quienes "no se daban cuenta de lo que comían"
Rosas explicó que estas prácticas surgían cuando los criminales "no podían llevar a las morgues los cuerpos de sus víctimas", por lo que los cocinaban para deshacerse de la evidencia. Pero había un componente aún más siniestro.
Rituales satánicos y tráfico de órganos
El llamado 'Chef del diablo' describió ceremonias oscuras que acompañaban la preparación de estos platos: "Yo hacía los platos del blindaje, me tocaba hacer un ritual; ellos me decían que a mí me había elegido Satán". Según su testimonio, los comensales creían que al consumir esta carne "le robaban el alma al cuerpo", práctica que Rosas vinculó directamente con el tráfico de órganos.
"A los duros duros no se les podía ver la cara", añadió sobre los poderosos criminales que frecuentaban estos banquetes macabros. Su testimonio pinta un cuadro de impunidad y horror que persistió durante años en el corazón de Bogotá.
Las cicatrices de un pasado que persigue
Aunque el Bronx fue desmantelado hace casi una década, las historias que emergen de ese lugar continúan impactando a la sociedad colombiana. El relato de Óscar Rosas se suma a otros testimonios que han descrito la zona como un epicentro de crímenes atroces, ahora con el añadido escalofriante del canibalismo ritualizado y su conexión con redes criminales internacionales.
Este testimonio no solo revela los extremos de violencia a los que llegaron los grupos que controlaban el Bronx, sino que también plantea preguntas inquietantes sobre qué otros secretos permanecen ocultos entre las ruinas de lo que fue la mayor 'olla' de drogas de Colombia.



