Condenan a integrantes de red criminal dedicada al contrabando de oro
El Tribunal Superior de Bucaramanga emitió una sentencia condenatoria contra los miembros de una organización criminal dedicada al contrabando de oro hacia el exterior, operación que se extendió desde 2015 hasta 2018 y que involucró a funcionarios públicos en varios aeropuertos del país.
Operación en múltiples aeropuertos nacionales
La red criminal desarrollaba sus actividades ilícitas principalmente en los aeropuertos de Bucaramanga, Bogotá, Cali y Barranquilla, desde donde transportaba lingotes y chatarra de oro con destino a Panamá, evadiendo sistemáticamente los controles aduaneros establecidos.
Entre los condenados se encuentran:
- Fernando Villamizar Parada, quien en 11 oportunidades transportó oro por valor de $4.800 millones a través del aeropuerto Palonegro de Bucaramanga.
- Frantz Ramírez Jones, responsable del transporte ilegal de oro avaluado en $2.600 millones en cuatro ocasiones.
- María Eugenia Sanabria de Ruiz, quien adquiría el oro ilegal y coordinaba las salidas de Frantz Ramírez.
- Hermes Ruiz Carreño, suegro de Ramírez, que facilitaba la evasión de controles aduaneros.
- Nasly Sofía Cohen Palma, con cinco transportes de oro valorados en más de $1.000 millones.
- Elvis Munzón Gómez, quien sacó ilegalmente oro por $2.900 millones desde Barranquilla.
- Carolina Valle Salomón, responsable de evadir controles para sacar oro avaluado en $1.481 millones desde Cali.
Participación de funcionario de Migración Colombia
Un caso particularmente grave es el de Yobany Flórez Arango, funcionario de Migración Colombia en el aeropuerto de Cali, quien según la sentencia ayudó a la banda criminal a transportar ilegalmente oro hacia Panamá por valor de $21.481 millones, equivalentes a más de 5 millones de dólares.
Flórez Arango aparece registrado en la página web de la Función Pública como oficial de migración activo de Migración Colombia al momento de conocerse la sentencia.
Modus operandi de la organización
La estructura criminal operaba mediante un sistema coordinado y jerarquizado que incluía:
- Compra de oro de origen ilegal en Colombia
- Fundición y moldeado en joyas, accesorios o lingotes
- Transporte aéreo hacia Panamá evadiendo controles aduaneros
- Venta a empresas como Gold America y Alpha Trading en la Zona Libre de Colón
- Ingreso ilegal de joyería en oro y plata a Colombia
- Lavado de activos mediante facturas falsas y transacciones comerciales simuladas
El éxito de la operación se sustentaba en la colaboración de funcionarios corruptos de Migración Colombia, Dian y Policía Nacional, quienes recibían entre $2 y $3 millones por cada operación, según declaraciones del delegado contra las Finanzas Criminales de la Fiscalía.
Evidencia recolectada durante la investigación
La sentencia detalla que la investigación contó con múltiples fuentes de evidencia:
- Información de la Embajada Británica en Colombia, que alertó sobre el ingreso de ciudadanos colombianos y venezolanos al Aeropuerto de Tocumen en Panamá transportando lingotes de oro.
- Interceptación de líneas celulares que permitió documentar comunicaciones entre los miembros de la banda, incluyendo coordinación de viajes, montos de dinero y métodos para evadir controles.
- Identificación de vínculos con empresas panameñas cuyos propietarios han sido implicados en lavado de activos y asociación ilícita para delinquir.
Estructura jerarquizada de la organización
Según la evidencia recolectada, la red criminal presentaba una estructura organizada y especializada:
Fernando Villamizar y su esposa Verenice Cáceres ejercían el liderazgo operativo; Carolina Valle actuaba como contadora y enlace con las empresas panameñas; mientras que José Manuel Martínez, su hija Krizia Martínez, y Frantz Ramírez cumplían funciones logísticas en el transporte del metal precioso.
Las comunicaciones interceptadas revelaron además la existencia de una mujer identificada como Elvia, quien servía de enlace entre los miembros de la organización en distintas ciudades del país.
Capturas y proceso judicial
Los miembros de la red fueron capturados en 2019 en operativos realizados en Bucaramanga y otras ciudades. En Bucaramanga fueron detenidos tres de los principales articuladores: Fernando Villamizar Parada, Verenice Cáceres Borrero y Frantz Ramírez Jones.
El Tribunal Superior de Bucaramanga encontró a los procesados culpables de los delitos de contrabando y lavado de activos, confirmando la existencia de un concierto para delinquir agravado con fines de contrabando internacional y blanqueo de capitales.
La defensa de los imputados alegó durante el proceso que no existía prueba suficiente sobre las utilidades obtenidas ni sobre la división del trabajo dentro de la organización, argumentando que los acusados actuaban de manera independiente en el comercio de joyas. Sin embargo, la evidencia presentada por la Fiscalía demostró la existencia de una estructura criminal permanente y altamente organizada.



