Denuncias de acoso en medios colombianos: la valentía de romper el silencio
Denuncias de acoso en medios: romper el silencio en Colombia

La ola de denuncias que sacude los medios colombianos

En medio de días marcados por la consternación, el dolor y la rabia, surge un rayo de esperanza desde la valentía de quienes deciden alzar su voz contra las injusticias y violencias normalizadas. La empatía de quienes escuchan y creen, junto con la resistencia silenciosa de muchas mujeres, confronta un sistema que históricamente ha buscado mantenerlas en posiciones de vulnerabilidad.

Las cifras alarmantes de Bogotá

Las recientes denuncias por acoso en Caracol Television representan apenas la punta visible de un iceberg que ha existido por décadas, no solo en el gremio periodístico o la industria televisiva, sino en todos los espacios públicos y privados que habitan las mujeres colombianas. Según un informe publicado en noviembre de 2025 por la Secretaría de la Mujer de Bogotá, 5 de cada 10 mujeres en la capital aseguraron haberse sentido discriminadas por razones de género en sus espacios laborales.

Además, el estudio reveló que el 20% de las mujeres entre 18 y 29 años declararon haber estado expuestas a situaciones de acoso sexual o laboral. Si estas son las estadísticas en la principal ciudad del país, el panorama en el resto del territorio nacional, la región y el mundo resulta aún más preocupante y urgente de abordar.

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La normalización del abuso de poder

Las múltiples denuncias de colegas periodistas que han salido a la luz pública en los últimos días demuestran una cruda realidad: no basta con indignarnos al contar historias diarias sobre las violencias estructurales que aquejan a las mujeres, si dentro de nuestros propios espacios de trabajo se ejercen otras formas de violencia igualmente reprochables pero tristemente normalizadas.

El acoso sexual en ambientes laborales no constituye un chiste, no representa "familiaridad" ni cercanía, no es halago, no es admiración por la belleza, y mucho menos algo inevitable o normal. El acoso sexual es abuso de poder en su expresión más pura, es la plena conciencia de actuar con el respaldo y protección de un sistema dominado y pensado desde el machismo y la misoginia institucionalizadas.

El inicio de carreras profesionales marcadas

Que una practicante de 19 o 20 años se enfrente a situaciones incómodas con superiores no representa una "primiparada" profesional, y no debería constituir el inicio normalizado de ninguna carrera en este o cualquier otro gremio. Por ello, es fundamental reconocer la valentía de todas las mujeres que han decidido contar sus historias y enfrentarse a un sistema y una sociedad que frecuentemente resultan revictimizantes e indiferentes.

En un contexto donde frecuentemente resulta más fácil pasar de víctima a victimaria que obtener justicia y reparación, cuando el silencio se convierte en la norma, alzar la voz representa el mayor acto de reivindicación posible. Quienes hoy rompen el silencio abren una puerta inevitable para hablar frontalmente sobre abuso y complicidad, para repensar los espacios y las acciones que deben implementarse para garantizar ambientes seguros y libres de violencia.

El crecimiento del movimiento #MeToo en Colombia

Dicen que las mujeres son como las aguas, porque cuando se juntan crecen, y la realidad colombiana actual parece confirmar esta metáfora. Hoy, el país observa crecer una nueva ola del movimiento #MeToo, iniciado originalmente en 2006 por la activista Tarana Burke para apoyar a sobrevivientes de violencia sexual, y que se viralizó globalmente en 2017 con las acusaciones contra el productor de Hollywood Harvey Weinstein.

Esta semana, al menos 40 periodistas mujeres se han unido para respaldar a las víctimas y recibir testimonios de aquellas que gradualmente se deciden a contar lo vivido, sin importar si han transcurrido días, meses o años desde los hechos. Ahora, la responsabilidad recae sobre la justicia, la institucionalidad y aquellos que continúan siendo cómplices, porque cuando esa complacencia se fortalece, incluso desde las más altas posiciones del Estado, el silencio se institucionaliza como norma.

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La obligación de escuchar y actuar

Tanto el sector público como el privado tienen la obligación ineludible de escuchar a las víctimas y dejar de encubrir a quienes llevan años aprovechando sus posiciones de poder para acosar. Caracol Television ya ha tomado medidas iniciales, pero la pregunta que resuena en el ambiente periodístico es: ¿para cuándo RTVC y otras instituciones mediáticas?

Que caiga quien tenga que caer, sin importar si son figuras nuevas, los de siempre o incluso allegados a las más altas esferas del poder. La lucha contra el acoso sexual y la violencia de género requiere de acciones concretas, políticas claras y un compromiso genuino con la transformación de los espacios laborales colombianos.