La captura de Érika Herrera en Venezuela puso fin a varios días de fuga luego del asesinato de su nuera, la exreina mexicana Carolina Flores. Las autoridades lograron ubicarla en Caracas, ciudad a la que llegó poco después del crimen para evitar su localización.
Detalles de la fuga y captura
De acuerdo con El Universal, la mujer salió de México un día después del homicidio y se desplazó por rutas internacionales hasta instalarse en territorio venezolano. Su intención era mantenerse fuera del radar mientras avanzaban las pesquisas en su contra. El rastro de la sospechosa se siguió gracias a una alerta de Interpol, que permitió coordinar su búsqueda fuera del país. Finalmente, agentes venezolanos dieron con su paradero en la capital, donde permanecía oculta mientras intentaba evadir a la justicia.
El escondite en Caracas
Érika Herrera se mantuvo oculta en un apartamento en Caracas, específicamente dentro de la urbanización El Cigarral, en el municipio El Hatillo, según N+. Se trata de una zona residencial ubicada al sureste de la capital venezolana, caracterizada por su ambiente tranquilo y alejado de áreas de alto tránsito. El inmueble donde permanecía no era de su propiedad. De acuerdo con el citado medio mexicano, el lugar había sido conseguido mediante la plataforma Airbnb, lo que le permitió instalarse sin necesidad de vínculos directos con residentes o contratos tradicionales.
La elección de ese punto no fue casual. La urbanización El Cigarral forma parte de sectores residenciales con edificios y accesos controlados, lo que facilita pasar desapercibido dentro de un entorno cotidiano de vecinos y movimiento habitual. Imágenes del edificio donde se escondía fueron divulgadas por el periodista mexicano Antonio Nieto, de acuerdo con información de El Tiempo, quien detalló que la mujer llegó a ese apartamento el 16 de abril, apenas un día después del crimen, luego de un desplazamiento que incluyó escala en Panamá. Esa línea de tiempo resultó clave para las autoridades, ya que evidenció la rapidez con la que salió de México y logró establecerse en otro país.
Desde ese momento, permaneció en ese mismo lugar sin cambiar de ubicación. Mientras tanto, la Fiscalía de Ciudad de México activó el protocolo de feminicidio desde el 16 de abril, lo que impulsó la investigación y permitió avanzar en la búsqueda internacional que finalmente llevó a su localización en ese apartamento en Caracas.



