Ataques con drones explosivos sacuden zona rural de Jamundí
La mañana del domingo 22 de febrero de 2026, la violencia armada se manifestó con una nueva modalidad en el municipio de Jamundí, al sur del departamento del Valle del Cauca. Dos ataques simultáneos utilizando drones cargados con artefactos explosivos improvisados (AEI) fueron perpetrados contra unidades de la Fuerza Pública, en lo que las autoridades atribuyen preliminarmente a las disidencias de las Farc.
Primer ataque: Batallón de Infantería No. 8 en Guachinte
Hacia las 10:00 a.m., en el corregimiento de Guachinte, un dron lanzó un explosivo contra una unidad del Batallón de Infantería No. 8 Batalla de Pichincha, que realiza operaciones en el sector. Según el reporte oficial, no se registraron heridos ni afectaciones al personal militar, aunque el hecho evidencia la escalada del conflicto con las disidencias comandadas por alias Iván Mordisco.
Segundo ataque: Subestación de Policía en Robles
Minutos después, se presentó un segundo ataque bajo la misma modalidad, esta vez dirigido contra la subestación de Policía del corregimiento de Robles. El artefacto impactó la estructura defensiva, ocasionando daños materiales en la barricada, pero tampoco se reportaron víctimas o heridos entre los uniformados que apoyan la seguridad en esta población rural.
Autoridades atribuyen ataques a disidencias de las Farc
Las investigaciones preliminares señalan que ambos hechos fueron cometidos por presuntos integrantes de la columna Ricardo Velázquez, estructura armada que hace parte del frente Jaime Martínez, grupo disidente que opera en la zona. Este grupo habría llegado a Jamundí desde el norte del departamento vecino del Cauca, expandiendo su influencia en el suroccidente colombiano.
El uso de drones para lanzar explosivos se ha convertido en una modalidad recurrente en varias regiones del país, generando preocupación entre las comunidades rurales por el riesgo que representa tanto para la Fuerza Pública como para la población civil, que queda atrapada en medio de estos enfrentamientos.
Refuerzo de seguridad y operaciones de control
Tras los ataques, el Ejército y la Policía reforzaron las medidas de seguridad en el área y activaron protocolos de verificación para descartar la presencia de más artefactos explosivos. Se mantienen operaciones de control y búsqueda en la zona con el fin de ubicar a los responsables y prevenir nuevos incidentes.
Además, en un hecho relacionado, integrantes del Ejército reportaron la intervención de expertos antiexplosivos para retirar un cilindro que un grupo armado al margen de la ley había colocado en la vía Buga-Buenaventura, a la altura del kilómetro 32+200. Los militares explicaron que el artefacto fue desactivado de forma controlada en una zona apartada para no afectar a la población.
Impacto en la presencia institucional
Las autoridades reiteraron que este tipo de acciones buscan afectar la presencia institucional en territorios estratégicos, mientras avanzan las investigaciones para esclarecer plenamente los hechos y establecer responsabilidades. La situación en Jamundí refleja los desafíos de seguridad en zonas rurales donde operan grupos armados ilegales, a pesar de los esfuerzos del Estado por mantener el control territorial.
Mientras tanto, el Ejército continúa apoyando labores humanitarias en la zona, en un contexto donde la violencia y la institucionalidad compiten por el espacio en una de las regiones más complejas del país.