Un informe titulado Bombardeados, sin derecho a la defensa, publicado por el Centro Latinoamericano de Investigación Periodística (CLIP), revela que Estados Unidos ha perpetrado ataques contra 58 embarcaciones en el Caribe y el Pacífico, resultando en la muerte de 179 personas. La investigación, fruto de un esfuerzo periodístico transnacional, documenta los nombres e historias de 18 víctimas mortales, muchas de ellas humildes habitantes costeros que vivían del rebusque para sostener a sus familias.
Casos emblemáticos de víctimas
Entre los fallecidos se encuentra Eduardo Jaime, conocido como Pichirilo, un jugador de fútbol de sala de Güiria, Venezuela. Según reporteros de la Alianza Rebelde Investiga, viajaba en una lancha bombardeada el 14 de octubre de 2025. Una amiga lo describió como "muy buena gente". En la misma embarcación viajaban los trinitenses Chad Joseph y Rishi Samaroo, cuyos familiares presentaron una queja legal ante una corte federal de Massachusetts en enero de 2026, buscando indemnización por ejecuciones extrajudiciales.
La madre de Joseph, pescador de profesión, declaró al medio Trinidad & Tobago Guardian: "La ley no consiste en matar a personas. Donde sea que estés, no debes matar a personas así". Por su parte, la hermana de Samaroo argumentó que él era un hombre trabajador que había pagado su deuda con la sociedad tras 15 años de cárcel por asesinato y buscaba ganarse la vida dignamente en Venezuela criando vacas y cabras. La Asociación Americana de Derechos Civiles (ACLU) emitió un comunicado señalando: "Si el Gobierno de Estados Unidos creía que Rishi había hecho algo malo, debió arrestarlo, acusarlo y detenerlo, no asesinarlo. Deben rendir cuentas".
Víctimas colombianas y ecuatorianas
La ofensiva también dejó víctimas colombianas. Las autoridades identificaron a Adrián Lubo, de Riohacha (Guajira), como una de las víctimas del bombardeo del 4 de mayo de 2026. Un conocido lo calificó como "un monstruo en el agua. Un gran capitán". Alejandro Andrés Carranza Medina, también de La Guajira, murió en septiembre de 2025; era pescador de atún y marlín. Su familia, según su abogado, ha recibido amenazas y quedó en dificultades económicas. José David Torres Hurtado, otro colombiano, sobrevivió pero se encuentra en la Unidad de Quemados del Hospital San Juan de Dios en San José.
Los ecuatorianos Carlos Manuel Rodríguez Solórzano y Pedro Ramón Holguín Holguín también fueron identificados entre los muertos tras un bombardeo del 19 de marzo. Holguín tenía una denuncia por almacenamiento ilegal de combustibles, pero no fue juzgado.
Críticas a la estrategia de bombardeos
La investigación concluye que "los golpes de misil pueden ser más espectaculares y violentos que la silenciosa interceptación e incautación regular que el presidente Trump venía denigrando como inútil, pero no por ello es más eficaz". A pesar de los ataques a 58 embarcaciones con 179 muertos, la Operación Zeus, coordinada entre Colombia, República Dominicana y Estados Unidos, logró arrestar a dos tripulantes e incautar 448 kilos de cocaína sin un solo muerto. Además, una investigación del CLIP sobre interdicciones regulares entre septiembre de 2025 y febrero de 2026 encontró que la cooperación internacional permitió decomisar al menos 140 toneladas de cocaína y detener a 160 tripulantes sin necesidad de disparar, quienes fueron entregados a la justicia.



