El estrés laboral y los jefes tóxicos: una crisis silenciosa en el trabajo
Estrés laboral y jefes tóxicos: crisis silenciosa

El ambiente laboral negativo es cada vez más común y su impacto en la salud mental es alarmante. Según el Global Wellness Institute, casi 8 de cada 10 trabajadores reportan niveles moderados y altos de estrés laboral. La Organización Internacional del Trabajo (OIT) señala que el 15 % de las enfermedades laborales están asociadas a trastornos mentales. Juan Carlos Ramírez, presidente de la Federación Colombiana de Gestión Humana (ACRIP), afirma: “Estamos ante una pandemia silenciosa que afecta la competitividad del país”.

El síndrome de burnout y sus causas

La Organización Mundial de la Salud (OMS) reconoce este problema como síndrome de burnout o trabajador quemado, incluido en la Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE-11) como un fenómeno ocupacional. Se caracteriza por tres elementos: sensación de agotamiento o falta de energía, mayor distanciamiento mental o cinismo frente al trabajo, y disminución en la eficacia profesional. Diversos factores lo generan, como condiciones laborales, relaciones con compañeros y cultura organizacional, pero el impacto del liderazgo es determinante.

Un estudio de Gallup identificó cinco factores con mayor correlación con el agotamiento laboral: trato injusto en el trabajo, carga de trabajo inmanejable, comunicación poco clara por parte de los gerentes, falta de apoyo del gerente y presión de tiempo irrazonable.

Banner ancho de Pickt — app de listas de compras colaborativas para Telegram

Señales de un jefe tóxico

Ricardo Rojas, docente del programa virtual de Tecnología en Gestión de Talento Humano de Areandina, explica que la medición del desempeño se vuelve tóxica cuando se transforma en vigilancia permanente, presión desordenada o mecanismo de castigo. “En esos casos, en lugar de mejorar los resultados, puede aumentar el desgaste, disminuir la calidad del trabajo y deteriorar la confianza”, añade. La OMS advierte que factores como cargas excesivas, bajo control sobre la tarea y apoyo insuficiente afectan la salud mental, y estima que la depresión y la ansiedad provocan la pérdida de 12.000 millones de días laborales al año en el mundo.

El Dr. Paul Losoff, psicólogo clínico del Bedrock Psychology Group, señala en Verywell Mind otras señales de liderazgo tóxico: crítica constante sin retroalimentación constructiva, apropiación del mérito de ideas ajenas, falta de respeto hacia los colaboradores, control excesivo de tareas (microgestión), favoritismo dentro del equipo, falta de escucha activa y poca apertura a la retroalimentación.

Cómo mejorar el liderazgo

Los expertos indican que no existen liderazgos perfectos, pero sí líderes que buscan mejorar. Recomiendan evitar estructuras jerárquicas rígidas, tratos preferenciales y buscar mentorías y retroalimentación para identificar áreas de mejora. Reconocer estas señales es una oportunidad para crecer. Un buen liderazgo implica escuchar, corregir y construir relaciones laborales más sanas. En un entorno donde el bienestar del equipo impacta directamente los resultados, reflexionar sobre el estilo de dirección es un acto de responsabilidad y una condición clave para fortalecer la confianza, la productividad y la sostenibilidad de cualquier organización.

Banner post-artículo de Pickt — app de listas de compras colaborativas con ilustración familiar