Estudiante de Derecho de la U. Nacional, alias 'El Apóstol', era ficha clave de disidencias
Estudiante de la Nacional, 'El Apóstol', ficha de disidencias

Estudiante de Derecho de la U. Nacional, alias 'El Apóstol', era ficha clave de disidencias

Bogotá enfrenta una nueva y sofisticada amenaza que mezcla la formación académica con el terrorismo puro. Las autoridades capturaron a José Antonio Medina Méndez, un joven de 21 años conocido en el mundo del hampa como alias ‘El Apóstol’. Lo que hace este caso excepcional y aterrador es que Medina no era un delincuente común; era un estudiante becado de cuarto semestre de Derecho en la Universidad Nacional de Colombia, quien utilizaba sus conocimientos legales y acceso a registros públicos para montar una red de extorsión de “alto nivel” al servicio de las disidencias de las Farc.

Una red de extorsión con precisión legal

Alias ‘El Apóstol’ no lanzaba amenazas al azar. Según la investigación de la Fiscalía y la Policía, el joven realizaba una labor de inteligencia detallada que recordaba los peores tiempos de alias ‘Romaña’. Medina accedía a los registros de la Superintendencia de Notariado y Registro para obtener datos exactos de las propiedades, vehículos y bienes de sus víctimas. Para presionar los pagos, que ascendían a los 500 millones de pesos, enviaba mensajes de texto con listados de los hijos de los empresarios, sus fechas de matrimonio e incluso sus recientes reservas en restaurantes.

Para darle un tinte de “legalidad” criminal, se hacía pasar por miembro de la oficina de estudios jurídicos de la Universidad del Rosario mientras enviaba fotos de las fachadas de las viviendas de sus objetivos, advirtiéndoles que ya eran “objetivo militar”.

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Vinculación directa con las disidencias y actos violentos

La estructura criminal de la que formaba parte Medina Méndez responde al mando de Alexánder Díaz, alias ‘Calarcá’. La investigación probó que ‘El Apóstol’ exigía que el dinero fuera entregado en el departamento del Meta o transferido a través de cuentas de Nequi, dinero que terminaba financiando las operaciones de las disidencias que, bajo la sombra de la ‘paz total’, han aumentado su ejército ilegal en más de 5.000 hombres.

El nivel de violencia de este estudiante no se quedó en palabras. Se le vincula con el atentado con una granada de fragmentación IMB26 en el barrio Las Américas, el pasado 30 de noviembre. Tras la explosión, que destruyó el primer piso de una vivienda y un vehículo, Medina contactó a las víctimas para decirles que eso era solo una “advertencia” y que debían contribuir a la “causa política”.

Captura y consecuencias

Medina Méndez fue capturado el pasado 11 de marzo en Güepsa, Santander, donde pretendía seguir pasando como un universitario ejemplar que incluso gozaba de bonos de alimentación en la Nacional. Aunque su defensa alega que no hay pruebas de su participación directa en los atentados y resalta su condición de becado, la jueza del caso decidió enviarlo a prisión considerando que es una ficha clave en las células urbanas que vandalizan la universidad y agreden a la Fuerza Pública.

Actualmente, el joven se encuentra bajo custodia del Gaula, enfrentando cargos por extorsión, terrorismo y porte ilegal de armas. Mientras tanto, la Universidad Nacional ya bloqueó su matrícula, dejando atrás la carrera de un hombre que, en lugar de defender la ley desde los estrados, decidió usarla como arma para sembrar el terror en las calles de la capital colombiana.

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