El testimonio que confirma la leyenda urbana más macabra de Bogotá
Lo que durante años circuló como un relato escalofriante en los corrillos del centro de Bogotá, una historia que parecía sacada del terror más extremo, hoy encuentra confirmación en la voz temblorosa de Óscar Rosas. Este chef colombiano con experiencia en cocinas de lujo alrededor del mundo ha revelado detalles estremecedores sobre su cautiverio forzado en lo que describe como un "restaurante caníbal" operado por la banda criminal 'Los Sayayines' en las profundidades del Bronx.
De las cocinas gourmet al infierno subterráneo
La trayectoria profesional de Óscar Rosas incluía experiencias culinarias en prestigiosos hoteles de Estados Unidos, Brasil, Italia y Holanda. Sus padres, buscando alejarlo de problemas de adicción, lo enviaron a estudiar a Nueva York, pero la sombra de las drogas lo persiguió hasta Colombia. Lo que comenzó como un plan para establecer una finca se transformó rápidamente en una caída libre hacia el barrio Santa Fe y el control absoluto del Bronx por parte de grupos criminales.
Su habilidad en la cocina, que antes le abría puertas en restaurantes exclusivos, se convirtió en su condena cuando fue detectado por 'Los Sayayines'. La banda lo secuestró y confinó durante tres años completos en un búnker subterráneo, una antigua cañería infestada de roedores donde la luz del sol era un recuerdo lejano.
El momento que definió su pesadilla
Rosas relata con voz quebrada el instante en que su realidad se transformó para siempre: "Cojo el ajo, cojo la cebolla, pero miro bien la carne y era un cuerpo humano completico, sin pies, sin cabeza, sin manos, sin huesos". Ante su negativa inicial a manipular restos humanos, recibió una golpiza con la culata de un arma y una orden que helaría la sangre de cualquiera: "No solo lo va a cocinar, lo va a probar y se lo va a comer, o si no nos lo comemos a usted".
El chef describe cómo su cautiverio incluía la preparación de lo que los criminales denominaban "rituales satánicos con sacrificio humano". Según su testimonio, los miembros de la banda practicaban canibalismo creyendo que esto les otorgaba poder y beneficios dentro de la estructura criminal. "Tres años cocinando gente, eso es tan cierto que antes de hablarlo me tocó hablarlo con sayayines", afirma Rosas, revelando que incluso entre los criminales existían disputas basadas en estos macabros rituales.
El restaurante del horror y el escape desesperado
En las profundidades de ese búnker sin luz natural, Rosas describe la operación de lo que califica como un verdadero "restaurante caníbal", donde incluso menciona la presencia de "muchos extranjeros" como comensales forzados. La desesperación lo llevó a un intento extremo de liberación: "Su única salida fue un intento desesperado de suicidio: se cortó el cuello con una botella". Este acto extremo forzó a su custodio a sacarlo del túnel y abandonarlo en el Parque de los Mártires, donde fue encontrado con vida.
Inicialmente, pocos creyeron su relato, pero con el tiempo, investigaciones forenses y testimonios de otros sobrevivientes de la intervención de 2016 en el Bronx han corroborado la existencia de los túneles y casas de tortura que operaban en la zona. El programa 'Los Informantes' fue el espacio donde Rosas finalmente compartió su historia completa, dando rostro y nombre a lo que por años fue solo una leyenda urbana en el corazón de Bogotá.
La intervención de las autoridades en 2016 puso fin físicamente al Bronx como epicentro del crimen organizado, pero testimonios como el de Óscar Rosas revelan la profundidad del horror que se vivía en sus entrañas, donde el talento culinario se transformó en instrumento de los rituales más oscuros imaginables.



