El ambicioso proyecto de soberanía militar del Gobierno Nacional sufrió su primer y preocupante tropiezo. La revista Semana reveló en primicia que, durante el pasado fin de semana, se registró la que sería la primera falla técnica en la etapa de pruebas del fusil Jaguar, la nueva arma presentada recientemente con bombos y platillos por el presidente Gustavo Petro.
Incidente en Tolemaida
El preocupante incidente tuvo lugar en el fuerte militar de Tolemaida. De acuerdo con fuentes castrenses consultadas por dicho medio, la falla del armamento provocó un accidente en el que un uniformado resultó lesionado, teniendo que ser atendido de urgencia por el personal médico de la base militar. Las Fuerzas Militares calificaron formalmente el hecho como un “incidente”.
Contexto del desarrollo del fusil
El desarrollo y la aceleración en la fabricación del fusil Jaguar no son un hecho aislado. La producción de esta arma por parte de Indumil fue una orden directa del presidente Petro, luego de que decidiera suspender la compra de armamento y suministros a Israel como consecuencia del conflicto en Oriente Medio. Históricamente, las Fuerzas Militares de Colombia se habían abastecido con el reconocido fusil Galil. Aunque el país tenía la capacidad de fabricar casi la totalidad de dicha arma, dependía contractualmente de Israel para dos componentes exclusivos y vitales: el cañón y la mira. El acuerdo estipulaba que Colombia no podía utilizar piezas distintas a las autorizadas por la empresa dueña de la patente, lo que obligó al Gobierno a buscar una alternativa propia y a contrarreloj.
Declaraciones del presidente
Durante la reciente presentación oficial del Jaguar, el jefe de Estado había sacado pecho por el desarrollo de la ingeniería colombiana, asegurando que el país estaba alcanzando la independencia tecnológica. “Ya no dependemos de tecnologías extranjeras, atadas a escalas tecnológicas soportadas en un software ajeno”, dictaminó el presidente en su momento, justificando la creación de un armamento más analógico. Sin embargo, este primer fallo en el fuerte de Tolemaida enciende las alarmas sobre si el armamento realmente cumple con los estándares de seguridad necesarios para convertirse en el arma insignia de las tropas antes de salir al terreno de combate.
Silencio oficial
Hasta el momento, ni el Ministerio de Defensa ni los altos mandos militares se han pronunciado de manera oficial sobre el estado de salud del uniformado o el futuro de las pruebas del fusil. Este incidente pone en duda la viabilidad del proyecto y genera interrogantes sobre la seguridad de las tropas que podrían utilizar el arma en el futuro.



