Grupo con simbología satánica desata caos en Bogotá durante Semana Santa
Bogotá vivió una jornada de choques sociales y religiosos durante esta Semana Santa, mientras miles de ciudadanos cumplían con el tradicional recorrido de las siete iglesias o realizaban sus ritos religiosos. Un grupo de personas con vestimentas de látex, cadenas y simbología catalogada como "satánica" marchó por la emblemática Carrera Séptima, generando enfrentamientos verbales y una profunda incertidumbre en el corazón del centro de la capital colombiana.
Enfrentamientos en la Iglesia de San Francisco
El punto máximo de tensión se registró específicamente en la histórica Iglesia de San Francisco, donde la intervención de la Policía Metropolitana de Bogotá fue absolutamente necesaria para evitar que la situación escalara hacia agresiones físicas de mayor gravedad. El incidente quedó registrado en múltiples videos que rápidamente comenzaron a circular por diversas redes sociales, mostrando cómo el grupo de manifestantes, cuya naturaleza exacta entre secta, colectivo artístico o movimiento de protesta aún no ha sido confirmada oficialmente, se detuvo frente al templo religioso para lanzar proclamas y cánticos que los asistentes a la misa y usuarios en plataformas digitales calificaron como abiertamente ofensivos.
De acuerdo con los reportes ciudadanos y el material audiovisual captado por los feligreses presentes, el grupo intentó acercarse de manera significativa a la entrada principal del templo. Ante la presencia de estos sujetos, algunos de ellos portando lo que testigos describieron como "biblias satánicas", los asistentes a la liturgia reaccionaron intentando cerrar las puertas de la iglesia para proteger el desarrollo normal del rito religioso que se estaba llevando a cabo en ese momento.
Debate sobre libertad de expresión y culto
Este suceso ha reabierto con fuerza el debate nacional sobre los límites precisos de la libre expresión y el derecho fundamental al culto en Colombia. Según el Artículo 19 de la Constitución Política de 1991, se garantiza explícitamente la libertad de cultos y la igualdad de todas las confesiones religiosas ante la ley, pero en las redes sociales esta discusión presenta varias aristas complejas y opiniones profundamente divididas entre los ciudadanos.
En las imágenes difundidas se observa claramente la confusión y el temor de los devotos, quienes pidieron repetidamente respeto por las tradiciones ancestrales de la Semana Santa. Numerosos usuarios en plataformas como X reportaron que los integrantes de esta marcha atípica portaban, además de la indumentaria oscura y llamativa, presuntas sustancias psicotrópicas y bebidas alcohólicas, aunque las autoridades policiales no han emitido hasta el momento un reporte oficial que confirme el decomiso de dichos elementos específicos.
¿Protesta organizada o ritual provocador?
A diferencia de las procesiones tradicionales y solemnes que caracterizan esta época, esta caminata se caracterizó por una estética deliberada de choque que rompió abruptamente la solemnidad esperada del Viernes Santo. Aunque en redes sociales se les ha tildado repetidamente de "grupo satánico", hasta el momento no existe un manifiesto claro ni comunicado oficial que defina sus intenciones reales y objetivos últimos.
Algunos sectores analistas sugieren que podría tratarse de una expresión radical de libertad de culto o una crítica directa a la hegemonía religiosa en el espacio público, mientras que otros lo ven simplemente como una provocación premeditada en una fecha de especial sensibilidad emocional y espiritual para la comunidad católica mayoritaria.
"Este evento ha generado un rechazo unánime y una molestia generalizada entre los feligreses que lo consideran una falta de respeto flagrante", señaló la cuenta informativa Pasa en Bogotá en la red social X, destacando el sentimiento de indignación colectiva que predominó en el centro histórico durante la tarde de lo que parece corresponder al Jueves Santo. La presencia policial reforzada logró dispersar finalmente al grupo y restablecer el orden público, permitiendo que las actividades litúrgicas continuaran su desarrollo normal bajo una vigilancia extraordinariamente reforzada durante el resto de la jornada.



