Más allá de los 1.000 homicidios: la hoja de ruta para recuperar la seguridad en Cali
El exsubsecretario de Seguridad de Cali, Álvaro Pretel, plantea en un análisis exhaustivo una estrategia integral para reducir la violencia en la ciudad que superó nuevamente los 1.000 homicidios en 2025. La propuesta incluye cinco ejes fundamentales que requieren coordinación institucional y compromiso ciudadano.
Presencia y capacidades de la Fuerza Pública
La evidencia demuestra que cuando hay uniformados visibles y mejor distribuidos, se mejora la percepción de seguridad y disminuye el delito. No se trata solo de concentrarse en zonas críticas, sino de optimizar los patrullajes para garantizar una presencia constante en los barrios. Una policía cercana, que dialogue con la comunidad y ayude a resolver problemas cotidianos junto a la institucionalidad—como la iluminación deficiente o los espacios abandonados— reduce riesgos antes de que escalen.
Pero la presencia sin capacidades no basta. Movilidad adecuada, infraestructura y logística moderna, tecnología actualizada y bienestar para los hombres y mujeres de la Fuerza Pública son condiciones básicas para una política efectiva. Además, en una ciudad con niveles de violencia como los de Cali, resulta razonable evaluar el regreso de la Armada para proteger el río Cauca como corredor estratégico y cerrar espacios a las economías ilegales.
Coordinación judicial y reducción de impunidad
Capturar delincuentes tampoco es suficiente si no se investiga a fondo. La coordinación entre la Policía Judicial, la Fiscalía y los jueces es determinante. Más inteligencia y procesos ágiles reducen la impunidad y envían un mensaje claro: el delito tiene consecuencias. Esta articulación institucional es fundamental para romper los ciclos de violencia que afectan a la ciudad.
Prevención focalizada en jóvenes vulnerables
Una estrategia basada únicamente en el control llega tarde. La prevención es el componente central de cualquier política sostenible. No todos los jóvenes están en riesgo, pero algunos enfrentan condiciones que aumentan su vulnerabilidad ante dinámicas violentas, especialmente en una ciudad tan desigual como Cali.
Las intervenciones deben ser focalizadas y sostenidas, articulando el sector social del gobierno para ofrecer oportunidades reales y un acompañamiento continuo. "La seguridad no depende de una sola administración", enfatiza Pretel, destacando la necesidad de políticas públicas de largo plazo.
Fortalecimiento del sistema de salud
Hay otro elemento clave: la seguridad también se juega en el sistema de salud. Parte de las muertes violentas ocurre porque las víctimas no reciben atención especializada a tiempo. Fortalecer la capacidad hospitalaria en las zonas donde llega la mayoría de los heridos puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte.
Además, abordar la salud mental, la regulación emocional, el consumo problemático de sustancias y la atención integral a los habitantes de la calle forma parte de una estrategia moderna de prevención que va más allá del enfoque tradicional de seguridad.
Corresponsabilidad ciudadana y capital social
Nada de esto funciona sin corresponsabilidad. Mucho empieza en casa: la regulación emocional, la formación de valores y el desarrollo del autocontrol se construyen en el entorno familiar. Denunciar, no normalizar el delito y cuidar el espacio público fortalecen el tejido social.
También es importante reconocer el trabajo de organizaciones sociales, fundaciones y líderes comunitarios que, muchas veces en silencio, sostienen procesos en barrios vulnerables y trabajan todos los días para reducir la violencia. Ese capital social es una de las mayores fortalezas de Cali y debe integrarse a cualquier estrategia seria.
Contexto de violencia en Cali
En 2025 Cali volvió a superar los 1.000 homicidios. También enfrentó atentados que reabrieron heridas del pasado violento del país. La violencia en Cali no es reciente; no depende de una sola institución ni se resuelve por decreto. Es el resultado de economías ilegales, disputas territoriales, exclusión social y debilidades institucionales acumuladas durante años.
Los datos muestran que el horario entre las 9:00 p. m. y las 11:59 p. m. es el más crítico, con 119 homicidios reportados. Le sigue la franja entre 6:00 p. m. y las 8:59 p. m., con 97 asesinatos, y la de 3:00 p.m. a 5:59 p.m. con 54 homicidios.
Pretel, quien trabajó en las últimas cuatro alcaldías de Cali (Rodrigo Guerrero, Maurice Armitage, Jorge Iván Ospina y Alejandro Eder) y fue quien escribió la política pública de la ciudad, concluye que "Cali enfrenta retos importantes, pero también cuenta con capacidades institucionales y sociales significativas". La seguridad no se construye desde la resignación, sino con coordinación, método y compromiso compartido.



