La Policía Metropolitana de Cali identificó al presunto responsable del acto vandálico ocurrido el pasado miércoles 6 de mayo en la iglesia La Ermita, uno de los templos más emblemáticos del centro de la ciudad. Se trata de Ricardo Valderrama Salazar, un joven de 27 años que, según informes policiales, nació el 7 de diciembre de 1998, fecha en la que se celebra el Día de las Velitas, una de las festividades más representativas para los católicos.
Detalles del ataque
El incidente quedó registrado en un video que circuló en redes sociales, donde se observa al sujeto subido sobre una de las siete imágenes religiosas ubicadas en el fondo del altar, para luego desplazarse por otros puntos del templo destruyendo todo a su paso. Entre las imágenes afectadas se encuentran representaciones de la Virgen de los Dolores, la Virgen de los Remedios, Santa Marta, el Señor de los Milagros y otras reliquias con más de 200 y 400 años de antigüedad.
Testigos y reportes policiales indican que el hombre ingresó al templo en estado de alteración y comenzó a gritar frases como “Soy el 666” y “¡El Diablo está acá en Cali, arrepiéntanse!”. Tras el llamado a las autoridades, fue capturado por la Policía Metropolitana de Cali.
Antecedentes del detenido
De acuerdo con información revelada por el diario El Tiempo, Valderrama Salazar tiene estudios de nivel técnico y reside en el barrio Pízamos, ubicado en la Comuna 21, en el oriente de Cali. Además, se confirmó que no cuenta con antecedentes penales. No obstante, deberá responder por su presunta responsabilidad en el delito de daño en bien ajeno.
Repercusiones y actos de desagravio
La Arquidiócesis de Cali continúa evaluando los daños ocasionados dentro del templo. Como respuesta a estos hechos, se anunció una Santa Misa de Desagravio que se celebrará el sábado 9 de mayo a las 10 de la mañana en La Ermita. La invitación, difundida por la Arquidiócesis, señala que la misa es “en reparación por los dolorosos hechos de profanación ocurridos en la capilla La Ermita, signo de fe y patrimonio espiritual de nuestra ciudad”.
La comunidad católica de Cali ha manifestado su consternación por el ataque, que ha sido calificado como un acto de vandalismo y sacrilegio. Las autoridades locales continúan investigando el caso para determinar las circunstancias exactas del incidente.



