Indiferencia y cinismo: la respuesta del Gobierno ante la crisis en el suroccidente
Indiferencia y cinismo ante la crisis en el suroccidente

Mientras el presidente Gustavo Petro aseguraba el lunes pasado, en una alocución desde la Casa de Nariño, que en el suroccidente colombiano “no hay un caos de seguridad como se anuncia”, y las disidencias de ‘Iván Mordisco’ calificaban como un “error” la masacre que cometieron el sábado 25 de abril en la vía Panamericana, en los departamentos del Valle y del Cauca se perpetraban 37 ataques terroristas en menos de siete días, que a la fecha dejan 21 muertos y medio centenar de heridos. Son pronunciamientos como esos, que demuestran la indiferencia de un lado y el cinismo del otro, los que sin duda alimentan la violencia que hoy carcome a esta región.

La minimización de la violencia

Cuando en Cali y Popayán se esperaba un rechazo contundente del Primer Mandatario de la Nación, así como su acompañamiento solidario a las víctimas, a sus familias, a los gobiernos departamentales y locales, lo que la comarca recibió de su parte fue la minimización de unos actos de barbarie, que se han repetido en un promedio de cinco por día desde que empezó la más reciente arremetida de las organizaciones criminales en esta parte del país. Pareciera que a quien ha dirigido el destino de Colombia en los últimos cuatro años y ha fungido como comandante en jefe de las Fuerzas Armadas, no le hubieran informado que durante su gobierno la presencia de esos grupos armados ilegales en esta parte del territorio patrio se ha multiplicado exponencialmente, como lo revela el Informe Exclusivo publicado este fin de semana en este periódico. Y que es evidente que la inteligencia militar, pese al esfuerzo que se debe reconocer a los soldados y policías que actúan en esta parte del país, ha fallado de manera contundente, entre otras razones porque su capacidad operativa se ha diezmado debido a la falta de recursos, a la obsolescencia de los equipos y a la baja moral de las tropas.

El fracaso de la paz total

Es necesario repetir que ese fortalecimiento de las disidencias y las organizaciones criminales no es casual. Tiene relación directa con las políticas del Gobierno Petro hacia los grupos armados ilegales o la delincuencia organizada, que lejos de conseguir su objetivo de lograr negociaciones que condujeran a la dejación de las armas y a cesar los diversos conflictos que padece Colombia, lo que permitieron fue su empoderamiento y su expansión. La permisividad que otorgó la llamada ‘paz total’, es la misma que ha alimentado el cinismo de las disidencias de ‘Iván Mordisco’, que sin ningún pudor admiten crímenes de lesa humanidad y la violación flagrante del Derecho Internacional Humanitario, a la vez que tienen el descaro de decir que una masacre como la del 25 de abril en la vía Panamericana, a la altura de Cajibío, en el Cauca, donde asesinaron a 20 personas e hirieron a 40 más, fue un “error”.

Banner ancho de Pickt — app de listas de compras colaborativas para Telegram

El momento crítico del Valle y el Cauca

El Valle y el Cauca viven su momento más crítico. Durante ocho días ha visto cómo atentan contra sus bases militares, atacan poblaciones indefensas, queman vehículos, agreden a trabajadores de la agroindustria del azúcar –sector contra el que se han ensañado y que entre 2023 y 2026 ha puesto 14 muertos, 16 heridos y 11 secuestrados, sin contar los daños causados a maquinaria o cultivos- y matan civiles. Aquí sí hay un caos de seguridad, señor Presidente, así usted no lo quiera reconocer.

Exigencia de acción

Por ello desde aquí se seguirá exigiendo que el Gobierno Nacional atienda los reclamos de sus gobernantes departamentales y locales, pero en primer lugar que se proteja la vida de los millones de colombianos que sufren por la violencia que azota al suroccidente del país.

Banner post-artículo de Pickt — app de listas de compras colaborativas con ilustración familiar