Jhon Viáfara relata su dramático paso por prisiones en EE.UU.: 'El diablo se paseaba día y noche'
Jhon Viáfara narra su dura experiencia en cárceles de EE.UU.

El exfutbolista Jhon Viáfara, recordado por su título de Copa Libertadores con Once Caldas en 2004, ha vuelto a ser noticia tras relatar en detalle su dramática experiencia en las prisiones de Estados Unidos, donde cumplió una condena por narcotráfico. Viáfara, quien recuperó la libertad luego de casi siete años de reclusión entre Colombia y Estados Unidos, ofreció un crudo testimonio sobre el miedo, la soledad y las duras condiciones que enfrentó.

Los momentos más duros en prisión

En el podcast 'Chao con gol', Viáfara confesó que nunca se sintió solo, pero que el temor era constante. "El diablo se paseaba día y noche, lo vi en todas las figuras y formas, lo miraba a diario, y comienzo a orar: Dios, ayúdame. Se siente el miedo, la presión", relató. El exjugador describió el impacto de ser trasladado de una prisión privada, donde había ciertas comodidades, a una prisión federal de alta seguridad. "Llego a esta prisión y lo primero que preguntan es '¿tú qué, qué haces?'. Me meten en un grupo de colombianos... Me toca pasar por una sala donde todos te miran", recordó.

Sin embargo, Viáfara destacó un encuentro que marcó un antes y un después: "Se me acerca un hombre y me dice en inglés: 'llevo una semana esperándote, yo soy cristiano, hace una semana Dios me mostró que venías para esta prisión, para esta celda... le tengo guardada hasta la ropa'. Tenía ropa de mi talla. Me dijo: 'estate tranquilo, que no te va a pasar nada'. Él estaba condenado a dos vidas. Cuando me arropó, descansé. En esa prisión sentí miedo. Solo estuve un año allá, pero fue muy duro, eso es otro mundo".

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Supervivencia y aprendizaje tras las rejas

El exfutbolista afirmó que, gracias a las oraciones, logró mantenerse a salvo. "Fueron tantas cosas feas y buenas que me pasaron en prisión porque gracias a esas oraciones no me tocó nadie. Estuve con personas que estaban cumpliendo cuatro vidas, sin fecha de salida, y que te tengan respeto es un privilegio", señaló. Para sobrellevar el encierro, Viáfara se dedicó al estudio: "Estudié mucho, tengo que operarme los ojos de tanto que leí. El último curso fue en inglés, de entrenador personal, duró ocho meses. Me tocaba con diccionario y libro porque había cosas que no entendía. Hice cursos de alcoholismo, drogas, ira, hasta dibujo, para estar siempre ocupado".

Viáfara también mencionó las diferencias entre las prisiones: "Hubo una en Wisconsin donde había mucho racismo, eran puros blancos, pero me tocó acomodarme. Allá paleé mucha nieve, era una prisión muy grande. Duré un año ahí. En verano, limpiaba maleza con ese calor; son experiencias".

El camino hacia la libertad

Tras recuperar la libertad, Viáfara ha iniciado una nueva etapa, aunque reconoce que no ha sido fácil. "No es fácil, ya llevo dos meses desde mi libertad, fue un proceso lento porque no es fácil darse al público, uno viene con el chip. Poco a poco, ha sido bueno, el apoyo de la gente y de mi familia ha sido fundamental. Todavía me cuesta estar con tanta gente", confesó. La reducción de su condena, inicialmente de 11 años y tres meses, se debió a su buen comportamiento en el sistema penitenciario estadounidense, lo que le permitió acceder a beneficios legales y acortar su tiempo en prisión. Aunque su liberación estaba prevista para 2032, su conducta ejemplar durante seis años en EE.UU., sumados al tiempo en Colombia, le permitieron salir antes.

Viáfara concluyó reflexionando sobre las lecciones aprendidas: "La vida te va dando pautas. Cuando eres un futbolista de élite, como lo fui, mentalmente he sido muy fuerte. Algo que me llamó la atención es que cuando caes preso, la vida te quita gente que crees que son tus amigos y te acerca a otros; esa fue la enseñanza".

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