Mientras el país aún no logra resolver la elevada evasión del Seguro Obligatorio de Accidentes de Tránsito (Soat), que ya alcanza el 58,3 por ciento, el debate político suma ahora una nueva discusión: la de eliminar la obligación de portar esa póliza para las motos de bajo cilindraje.
La magnitud del problema
Según cifras del Registro Único Nacional de Tránsito (Runt) a marzo de 2026, en Colombia existían 13,9 millones de motocicletas registradas, pero apenas 5,7 millones tenían el Soat vigente. Es decir, aproximadamente 8,2 millones de motos evaden esta obligación, asumiendo que todas las registradas estén en circulación. Este dato oficial refleja la dimensión del problema, que podría profundizarse si prospera la propuesta de eliminar el seguro obligatorio para motocicletas menores de 250 centímetros cúbicos, una medida que cobijaría a más del 93 por ciento de las motos del país.
El costo de los accidentes sin seguro
Aunque el debate se ha planteado como un alivio económico para millones de hogares de bajos ingresos, incluso con la existencia de un subsidio del 50 por ciento para 14 categorías de vehículos, las cifras muestran que hoy el costo de los accidentes causados por automotores sin Soat termina trasladándose a quienes sí pagan el seguro y, en última instancia, al sistema de salud. En 2025, la atención de víctimas de accidentes de tránsito alcanzó cerca de 3,4 billones de pesos. De ese total, el Soat cubrió cerca de 2,78 billones, mientras que la Administradora de los Recursos del Sistema General de Seguridad Social en Salud (Adres) asumió alrededor de 702.000 millones de pesos por accidentes relacionados con vehículos sin seguro o no identificados (fantasma).
Subsidio cruzado: los que pagan financian a los que no
Lo relevante es el origen de esos recursos. Aunque en la actualidad no existe una presión directa sobre el presupuesto general de salud, porque la financiación proviene del propio ecosistema del Soat, sí existe un mecanismo de subsidio cruzado: los propietarios que sí compran el seguro terminan financiando parte de la atención de quienes no lo pagan. Según Fasecolda, el año pasado se transfirieron cerca de 2,5 billones de pesos desde el recaudo del Soat hacia la Adres para apoyar la financiación del sistema de salud y cubrir la atención de víctimas de vehículos sin póliza o “fantasma”.
Tendencia creciente en 2026
Las cifras más recientes muestran que la tendencia sigue creciendo. Solo entre enero y marzo de 2026, la Adres giró 202.000 millones de pesos por reclamaciones derivadas de accidentes causados por vehículos sin Soat o no identificados, casi el doble de lo pagado en el mismo periodo del año pasado, cuando la cifra alcanzó 112.000 millones. El incremento también se refleja en el número de reclamaciones. En marzo de este año se radicaron 38.971 reclamaciones nuevas por accidentes relacionados con vehículos sin póliza o no identificados, por un valor de 110.822 millones de pesos. Frente a marzo de 2025, esto representó un aumento del 37,3 por ciento en el número de casos y del 70,1 por ciento en el valor reclamado.
Las motos: protagonistas de la evasión
La motocicleta aparece como protagonista central de este fenómeno. Según el boletín técnico de la Adres, el 58,5 por ciento de las reclamaciones correspondió a vehículos identificados sin Soat y, dentro de ese grupo, el 97 por ciento eran motocicletas. Es decir, incluso antes de cualquier eventual eliminación del seguro para motos pequeñas, el sistema ya enfrenta altos niveles de evasión y una creciente carga financiera asociada a este tipo de vehículos.
Subsidios existentes y evasión persistente
Además, el esquema de alivio económico para motocicletas pequeñas ya existe parcialmente. El Decreto 2497 de 2022 estableció rangos diferenciales por riesgo para el Soat y fijó tarifas subsidiadas para categorías como ciclomotores, motos de menos de 100 c.c. y motos entre 100 y 200 c.c., además de otros vehículos de servicio público. Esa norma continúa vigente y no ha sido derogada ni modificada. Con ese esquema, el Gobierno ya aplica descuentos del 50 por ciento para varias categorías, en un intento por reducir la evasión y facilitar el acceso al seguro obligatorio. Sin embargo, los niveles actuales de incumplimiento muestran que el problema no depende solo del precio, sino también de la fiscalización y de la capacidad de control sobre el parque automotor.
Impacto regional y perfil de las víctimas
Los datos también muestran cómo se concentra el impacto en las regiones. Valle del Cauca encabezó las reclamaciones por accidentes con vehículos sin Soat o no identificados, con más de 20.130 millones de pesos reclamados en marzo y 10.966 casos registrados, equivalente al 28,1 por ciento del total nacional. Además, el perfil de las víctimas confirma el peso social del problema. La mayor proporción de lesionados corresponde a hombres jóvenes entre 20 y 39 años, precisamente la población más vinculada al uso laboral de motocicletas.
Advertencia del sector asegurador
Desde el sector asegurador advierten que desmontar el Soat para la mayoría de motocicletas podría ampliar el vacío financiero del sistema si no se define una fuente alternativa de recursos. Hoy, cuando ocurre un accidente con un vehículo sin seguro, la atención médica no desaparece: el costo simplemente se traslada al esquema financiado colectivamente. El problema, además, coincide con el crecimiento acelerado del parque de motos y con una siniestralidad que sigue siendo una de las mayores preocupaciones de seguridad vial en el país. En marzo de 2026, el registro de motocicletas nuevas en el país experimentó un crecimiento del 40,62 por ciento frente a igual mes de 2025, mientras en el acumulado esta industria crece 35,9 por ciento.
La pregunta que persiste
La discusión de fondo ya no es únicamente si millones de motociclistas pueden pagar el Soat. La pregunta es quién asumirá el costo cuando esos accidentes sigan ocurriendo y el seguro deje de existir para la mayoría de los vehículos que hoy dominan las vías colombianas, coinciden desde el sector asegurador colombiano.



