La cadena de tiendas Lili Pink seguirá funcionando en Colombia pese a la operación de extinción de dominio que afecta a Fast Moda, su empresa matriz, dueña de las marcas Lili Pink, Joy y Lily Beauty. Así lo afirmó Sebastián Ulchur, nuevo representante legal e interventor del grupo, designado tras la intervención de la Sociedad de Activos Especiales (SAE) en medio de investigaciones por presunto lavado de activos y contrabando.
Mensaje de tranquilidad a clientes y empleados
El interventor busca transmitir tranquilidad a clientes, empleados y proveedores, en un momento donde la situación judicial de los antiguos propietarios generó dudas sobre el futuro de la compañía. Ulchur fue enfático en que la prioridad de la administración estatal es mantener viva la operación comercial y evitar que el proceso afecte la continuidad de los puntos de venta.
Más de 500 tiendas abiertas
Ulchur confirmó que las más de 500 tiendas relacionadas con la marca continuarán abiertas al público. La intervención ocurre en el marco de un proceso de extinción de dominio, figura judicial que permite al Estado tomar control de bienes o empresas mientras se investigan presuntas irregularidades. En este caso, la medida recae sobre Fast Moda, sociedad que opera marcas reconocidas en el mercado colombiano de ropa interior, moda y belleza.
Aunque el proceso generó incertidumbre, el interventor insistió en que la empresa no está en cierre ni en liquidación. Por el contrario, el objetivo es preservar su funcionamiento, cuidar los empleos y mantener activo el ecosistema que depende de la marca, incluyendo trabajadores, proveedores y clientes.
Desafíos en medios de pago
Uno de los retos más urgentes es la normalización de los medios de pago. Debido a las medidas cautelares, las cuentas bancarias de la sociedad fueron embargadas, lo que limitó inicialmente las transacciones al uso de efectivo. Ulchur explicó que la compañía está cerca de normalizar los pagos electrónicos una vez los bancos concluyan sus procesos de debida diligencia. La reactivación de los datáfonos es clave para recibir pagos con tarjetas débito y crédito, mejorar el flujo de caja y evitar traumatismos en la relación con compradores y proveedores.
Pese a las restricciones, los pagos de nómina y a proveedores se están realizando puntualmente a través de entidades financieras que dieron su aval tras las revisiones correspondientes. Esta normalización parcial permite que la empresa siga funcionando mientras avanza el proceso judicial.
Clientes impulsan ventas
En medio de la intervención, las tiendas han registrado un comportamiento inesperado en ventas. El gerente interventor describió la situación como un “pequeño diciembre”, señalando que muchos compradores han acudido a los puntos de venta, algunos por temor a que el negocio pueda acabarse y otros como muestra de respaldo hacia la marca.
Para Ulchur, ese respaldo es importante porque cada compra contribuye a sostener la operación. Hizo un llamado a mantener la confianza y comparó el momento con otros movimientos de apoyo a empresas nacionales en situaciones difíciles. La continuidad de las ventas puede ayudar a evitar un escenario negativo para la organización.
Lili Pink atraviesa un frente judicial complejo con una operación comercial que busca mantenerse en pie. La intervención de la SAE cambió la administración, pero no detuvo la atención al público. El reto inmediato será conservar la confianza de los compradores, normalizar los medios de pago y garantizar que la marca siga operando sin afectar a quienes dependen de ella.



